23 de Septiembre de 2022
Nutrición

¿Qué pescados son los que más nos conviene comer?

Un estudio identifica varias especies que son más nutritivas y mejores para el planeta que la carne de vacuno, cerdo o pollo.

[elle_kh/Pixabay, Pixabay License]

Según un estudio en el que se analizaron docenas de especies marinas que se consumen en todo el mundo, sustituir la carne por ciertos tipos de pescados podría ayudarnos a reducir nuestra huella de carbono sin comprometer la nutrición.

El estudio fue publicado el 8 de septiembre en Communications Earth & Environment. Según sus autores, los bivalvos de piscifactoría (mariscos como los mejillones, almejas y ostras) y los peces pequeños que habitan las zonas medias o superficiales (pelágicos), como las anchoas, la caballa y el arenque, generan menos emisiones de gases de efecto invernadero. Además, son más ricos en nutrientes que la carne de vacuno, de cerdo y de pollo.

El objetivo de la investigación era «comprender mejor las repercusiones climáticas de comer pescados y mariscos marinos teniendo en cuenta sus muy diversas cualidades nutricionales», explica Peter Tyedmers, economista especializado en ecología de la Universidad Dalhousie, en Halifax, y coautor del artículo.

Los resultados coinciden con los de estudios anteriores, entre ellos el realizado por los miembros del grupo de Tyedmers sobre el pescado y marisco marino que se consume en Suecia. Esta vez, querían incluir una gama más diversa y global.

Beneficios de comer pescado

La producción de alimentos representa aproximadamente un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, sobre todo de metano y dióxido de carbono. Más de la mitad de esas emisiones proceden de la ganadería. Las dietas basadas en vegetales ofrecen una alternativa de menor impacto que el consumo de carne, pero, según el estudio, se suelen pasar por alto los beneficios de comer con regularidad pescado y marisco.

En la investigación, se utilizaron 41 especies de pescados y mariscos, y establecieron una puntuación para la densidad nutricional que valoraba los nutrientes esenciales, tales como ciertas grasas y vitaminas. Las especies estudiadas incluían pescados silvestres y de piscifactoría, crustáceos, bivalvos y cefalópodos (este último grupo incluye a los pulpos y los calamares). El equipo usó datos de emisiones disponibles para 34 de esas especies para comparar su densidad nutricional (cantidad de nutrientes por caloría) con las emisiones asociadas a su producción o captura.

<p style="text-align: left;"><strong>MEJORES PESCADOS PARA FREÍR</strong>
El valor nutricional de algunos pescados y mariscos es mucho mayor que el de la carne de vacuno, de pollo y de cerdo; además, generan menos emisiones.
Fuente: <a href="https://www.nature.com/articles/s43247-022-00516-4">Assessing seafood nutritional diversity together with climate impacts informs more comprehensive dietary advice</a>.

La mitad de las especies marinas ofrecían un mayor rendimiento nutricional en términos de emisiones (véase «Mejores pescados para freír»). El salmón rosado (Oncorhynchus gorbuscha), el salmón rojo (Oncorhynchus nerka), los peces pelágicos pequeños capturados en el medio natural y los bivalvos de piscifactoría fueron los que aportaban más proteínas de alta densidad nutricional y los que generaban menos emisiones. El impacto climático de algunos peces blancos, como el bacalao (Gadus sp.), también era bajo, pero son unos de los alimentos con menos nutrientes por caloría. Los crustáceos capturados en el medio natural son los que más emisiones producen, con una huella de carbono solo equiparable a la de la carne de vacuno. Los autores señalan que sus datos de emisiones de gases de efecto invernadero no incluyen las «posteriores a la producción», como las generadas por la refrigeración o el transporte.

El análisis confiere un mayor protagonismo al papel que desempeñan el pescado y el marisco marinos en los sistemas alimentarios, afirma Zach Koehn, científico marino del Centro de Soluciones Oceánicas de Stanford. Añade que un obstáculo para el aumento del consumo de estas especies es su disponibilidad y su precio elevado. Si no se soluciona, es muy posible que muchas personas no se los puedan permitir.

Tyedmers admite que el acceso a una dieta variada es un privilegio. «Cada vez que se sustituye la carne de vacuno por pescado es una pequeña victoria climática. No tiene por qué ser en todas las comidas», afirma.

Jude Coleman/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Assessing seafood nutritional diversity together with climate impacts informs more comprehensive dietary advice»; Marta Bianchi et al. en Commun Earth Environment, vol. 3, n.º 188, 8 de septiembre de 2022.

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