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31 de Enero de 2018
Geología

¿Qué pinta un trozo de corteza terrestre canadiense en Australia?

También las rocas migran: un pedazo de corteza terrestre, del tamaño de Aragón, viajó en tiempos remotos entre Norteamérica y Australia.

Un circón paquistaní de alta calidad sobre calcita. Los circones han ofrecido información fundamental para discernir la historia del llamado Georgetown Inlier [Rob Lavinsky].

El análisis detallado de minúsculos granos minerales ha descubierto la notable migración de un pedazo de corteza terrestre hará unos 1650 millones de años. Como explica el equipo de Adam R. Nordsvan, de la Universidad Curtin, en Perth, el inlier (una zona de roca rodeada por rocas más antiguas) de Georgetown, en el tropical noroeste de Australia, con el tamaño de Aragón, perteneció en otros tiempos a Norteamérica. Los especialistas presuponían que ya pertenecía a Australia hace 1700 millones de años. Ahora, los precisos análisis de edad de circones, publicados en Geology, distinguen tres fases diferentes en la historia de ese fragmento de corteza terrestre. Hace más de 1650 millones de años pertenecía a Laurentia, núcleo de la actual Norteamérica. Un episodio violento de la tectónica de placas lo escindió, y durante 40 millones de años vagó solo por el mundo, hasta que se encontró con lo que hoy en día es Australia.

Los circones están entre los minerales más duraderos, y como están presentes en casi todas las rocas sedimentarias, valen como útiles cápsulas del tiempo procedentes de épocas muy antiguas de la Tierra. En especial, su edad se puede precisar mediante la desintegración del uranio en plomo (cuando el circón se cristaliza repele el plomo pero mantiene inclusiones de uranio; el plomo que contenga procede de la desintegración del uranio, en forma de deterioro de la red cristalina). Nordsvan y su equipo investigaron la distribución de edades de los circones de los sedimentos del inlier de Georgetown y descubrieron unas diferencias reveladoras. La historia de la formación de las cordilleras que hicieron de fuente de los sedimentos no es igual en unas y otras, así que circones de la misma edad pero de distintas montañas a menudo presentan diferencias, y eso indica el origen de las rocas derivadas de los sedimentos. En opinión de este grupo de investigadores, los circones de los sedimentos más antiguos proceden del escudo canadiense de Norteamérica.

Luego, fuerzas tectónicas actuaron sobre el que más tarde sería el inlier de Georgetown: se produjo un tipo de subducción llamado slab rollback. Una placa se hundió bajo otra en dirección, casi, de las profundidades del manto, de modo que la fosa por donde se hundía retrocedió. La corteza se desgarró y todo un fragmento independizado se puso a errar, tal y como demuestran los circones de esa época, súbitamente casi homogéneos. Eso cambió hace 1610 millones de años. El fragmento se topó con Australia, y a partir de ese momento solo se recogen circones como los que se ven en otras regiones del continente.

Lars Fischer / spektrum.de

Artículo traducido y adaptado con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «Laurentian crust in northeast Australia: Implications for the assembly of the supercontinent Nuna», de Adam. R. Nordsvan et al. en Geology (2018).

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