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1 de Julio de 2020
Astrofísica

Que su estrella sea aburrida podría ser bueno para un par de interesantes planetas

Como una enana roja cercana no emite fulguraciones ni radiación perjudicial, sus planetas podrían tener atmósfera.

Según los datos del telescopio espacial Spitzer, la superficie del planeta LHS 3844b, descubierto en 2018 por el telescopio espacial TESS, se debe de parecer a la de Mercurio o la de la Luna. Se han descubierto ahora dos planetas que, como ese, giran alrededor de una enana roja, pero insólitamente tranquila, por lo que podrían no ser dos bolas rocosas desnudas, como seguramente es LHS 3844b, sino estar envueltos por una atmósfera [JPL-Caltech].

Los astrónomos han descubierto dos planetas con una masa unas pocas veces mayor que la de la Tierra que giran alrededor de una estrella cercana. Al contrario que muchas otras que albergan sistemas planetarios, esta es bastante inactiva: no emite fulguraciones de energía que perjudiquen las posibilidades de que haya vida en los planetas.

«Es la mejor entre las estrellas muy cercanas al Sol para saber si esos planetas tienen atmósfera y vida», dice Sandra Jeffers, astrónoma de la Universidad de Gotinga, en Alemania, que dirigió el equipo que los ha descubierto. El hallazgo se publicó el 25 de junio en Science.

La estrella, que se llama GJ 887, está a solo 3,3 pársecs de la Tierra (10,7 años luz), en la constelación Piscis Austrinus. Es la estrella enana roja más brillante, tal y como se la ve desde la Tierra.

Las enanas rojas son más pequeñas y frías que el Sol; muchas tienen planetas que orbitan a su alrededor. Pero la mayoría están muy activas, con una energía magnética que agita su superficie y libera diluvios de partículas cargadas hacia el espacio durante las erupciones conocidas como fulguraciones estelares. Muchos sistemas planetarios famosos orbitan alrededor de estrellas enanas rojas, como Próxima Centauri, la estrella más cercana a la Tierra, y TRAPPIST-1, que tienen siete mundos de un tamaño como el de la Tierra. Los astrónomos dicen que los planetas de estos sistemas no podrían mantener vida, ya que sus estrellas los bombardean constantemente con una potente radiación.

Por el contrario, los planetas del sistema recién descubierto podrían sobrevivir sin demasiados daños. «GJ 887 interesa por la quietud de la estrella central», dice Jeffers. «Es lo que tiene de excepcional». Su equipo usó varios métodos para medir la actividad de GJ 887. El Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS), un telescopio espacial, observó la estrella durante varias semanas; varios grupos de astrónomos aficionados lo hicieron también. Apenas si vieron alguna pequeña oscilación de su brillo; la impresión es que es muy estable. Estudiaron también las características espectrales de diversas longitudes de onda de la luz de la estrella, que podían mostrar si le estaba rebosando la energía. Conforme a esa forma de medirlo, GJ 887 no está activa.

Pero quizá no siempre haya sido tan tranquila, dice James Davenport, astrónomo de la Universidad de Washington en Seattle. Los planetas llevan miles de millones de años girando alrededor de GJ 887; la estrella quizá fue más activa en su juventud. «Así que, aunque GJ 887 quizá sea ahora un lugar tranquilo y acogedor, es probable que tuviese un entorno más peligroso cuando se formaron esos planetas», dice.
Si fue así, la estrella pudo haber escupido fulguraciones llenas de energía que destruyesen cualquier atmósfera primitiva que se formase sobre los planetas, hasta dejarlos en la pura y estéril roca, dice Eliza Kempton, astrónoma de la Universidad de Maryland en College Park. «No podemos estar seguros de que tengan atmósfera», dice.

Planetas a la vista

Jeffers y sus colaboradores descubrieron los planetas observando la estrella cada noche durante tres meses con un telescopio de 3,6 metros del Observatorio Europeo del Sur, en La Silla, Chile. Con el tiempo, el movimiento de la estrella se fue bamboleando un poco al tirar de ella la gravedad de los planetas. «Hemos estado buscando señales en esta estrella desde hace veinte años», dice Jeffers. «¡Ha sido un trabajo tan duro!».

Uno de los planetas tiene al menos 4,2 veces la masa de la Tierra y vuela alrededor de GJ 887 una vez cada nueve días. El otro tiene al menos 7,6 veces la masa de la Tierra y describe una vuelta alrededor de la estrella en 22 días. Los dos están demasiado cerca de la estrella para que puedan tener agua líquida en su superficie, uno de los criterios con los que los astrónomos deciden si un planeta es habitable o no. Pero ambos son seguramente rocosos, como la Tierra, y puede que el planeta de la órbita de 2,2 días esté envuelto por una atmósfera espesa, dice Jeffers. El bamboleo de la estrella apunta además a un posible tercer planeta, que estaría más lejos que los otros dos: completaría una órbita cada 51 días y se encontraría en la zona habitable de GJ 887.

«Lo que me parece admirable es mostrar de nuevo que casi todas las estrellas del firmamento, hasta las muchas pequeñas que hay, tienen planetas», dice Davenport. «Cuando estudiamos estrellas muy cercanas, como esas, tenemos la oportunidad de caracterizar y conocer de verdad los sistemas».

Alexandra Witze/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Referencia: «A multiplanet system of super-Earths orbiting the brightest red dwarf star GJ 887», de S. V. Jeffers et al., en Science, volumen 368, número 6498, págs. 1477-1481.

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