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  • 04/10/2013

biología

Ratones sin miedo a los gatos

El patógeno responsable de la toxoplasmosis convierte a los múridos en animales más valientes frente a los gatos.

PLOS ONE

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La infección por toxoplasmosis hace que los ratones pierdan el miedo a los gatos. [Wendy Ingram / UC Berkley]

El parásito de la toxoplasmosis, Toxoplasma gondii, sería capaz de hacerle perder al ratón su miedo innato a los gatos. Esta es la principal conclusión de un estudio liderado por Wendy Ingram, de la Universidad de California en Berkley, y publicado en fecha reciente en la revista PLoS ONE.

Tras investigar los efectos de las cepas de tipo I y III de T. gondii en el comportamiento del ratón, Ingram y sus colaboradores descubrieron que, en las tres semanas que duró la infección por cualquiera de las dos cepas, los roedores ya no desconfiaban del olor a gato. El resultado demuestra que el cambio conductual es un efecto de este parásito.

No obstante, los investigadores observaron también que los ratones mostraban el mismo comportamiento incluso al cabo de cuatro meses del inicio del estudio, a saber, cuando ya habían superado la enfermedad. «Mucho después de haber eliminado el parásito del cerebro, todavía se observaba su efecto en la conducta de los múridos», afirma el genetista Michael Eisen, también de Berkeley.

En un primer momento, el comportamiento anómalo prolongado del ratón fue atribuido a un estado de inflamación cerebral permanente, causada por quistes que se forman alrededor de las colonias de parásitos en estado latente. Esta hipótesis fue rechazada tras utilizar una cepa genéticamente modificada de T. gondii, que resultó incapaz de formar estas estructuras y, por lo tanto, de causar una inflamación crónica que infectara a los roedores.

La capacidad de T. gondii de alterar el comportamiento de su huésped ya era conocida desde hace tiempo y, según los científicos, tiene un claro sentido evolutivo. Un ratón infectado que no tiene miedo de los gatos representa un vector ideal para la proliferación del parásito. De esa manera, el roedor se convierte en presa fácil y el microorganismo consigue entrar en el intestino del felino, el único lugar en el que puede reproducirse sexualmente y de continuar su ciclo de infección.

Con todo, los investigadores responsables del nuevo estudio desconocen el mecanismo por el que el parásito logra modificar el comportamiento a largo plazo. Entre las posibles explicaciones está la posible implicación de las proteínas producidas por el parásito, que podrían causar daños permanentes en zonas concretas del cerebro, tales como los centros responsables del olfato, de la memoria o del aprendizaje. Otra hipótesis contempla la posibilidad de que dicho deterioro pueda ser causado por el sistema inmunitario del propio ratón, que eliminaría las neuronas infectadas por T. gondii para erradicar el parásito de manera definitiva.

Más información en PLoS ONE.

Fuente: Nature.

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