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2 de Septiembre de 2016
GENÉTICA MICROBIANA

Reconstruyen el ADN de la bacteria que causó la primera gran epidemia de peste de la historia

Dos víctimas del siglo VI d.C ayudan a entender mejor cómo la bacteria Yersinia pestis se adaptó y cómo impactó a los humanos durante la plaga de Justiniano.

La bacteria Yersinia pestis fue la responsable de la llamada plaga de Justiniano.

La bacteria Yersinia pestis ha estado infectando los seres humanos durante más de cinco mil años. Se la considera responsable de, como mínimo, tres de las grandes pandemias de peste de la historia. La primera apareció durante el siglo VI, cuando el Imperio Bizantino se encontraba bajo el mandato del emperador Justiniano I.  La epidemia se extendió por todo el Mediterráneo, causó alrededor de 50 millones de muertes y recibió el nombre de plaga de Justiniano. La segunda comenzó con la infame Peste Negra, que durante el siglo XIV provocó la muerte de hasta el 50 % de la población europea. La última pandemia de peste comenzó en China a finales del siglo XIX, sembrando muchos de los focos de la plaga que actualmente existen a escala mundial. Hoy en día, la peste se clasifica como una enfermedad infecciosa re-emergente en ciertas regiones y sigue siendo un problema de salud pública, dado que se encuentra presente en casi todos los continentes.

Las ratas son el principal reservorio de la enfermedad. Tras ser infectadas, la mayoría de ellas mueren, pero un pequeño porcentaje sobreviven y se convierten en una fuente importante de la bacteria para las pulgas, el vector de la enfermedad. Al chupar la sangre de un animal infectado, las pulgas ingieren también células de Yersinia pestis, que se multiplican en su intestino y se transmiten a otra rata en la siguiente picadura. Cuando la mortalidad entre las ratas aumenta, las pulgas buscan la sangre de otros animales, como es el caso del hombre.

Un equipo liderado por la científica Michal Feldman, del Instituto Max Plank de Evolución Humana, ha generado el primer genoma de alta calidad de la bacteria responsable de la plaga de Justiniano y ha identificado 30 nuevas mutaciones típicas de la bacteria.

Cráneos de víctimas de la peste enterradas juntas en una tumba en el cementerio Altenerding (Alemania). El genoma Yersinia pestis se extrajo del individuo de la derecha, una mujer de entre 25 y 30 años. El cráneo de la izquierda corresponde a un hombre de entre 20 y 25 años. [State Collection of Anthropology and Palaeoanatomy Munich]

Los investigadores consiguieron recuperar el genoma de Yersinia pestis en los dientes de dos esqueletos del siglo VI d.C procedentes de Altenerding, Alemania, y tras analizar el ADN, identificaron las mutaciones. Tres de ellas están relacionadas con genes de virulencia, y otras 19 se concluyó que en estudios anteriores se habían considerado como mutaciones erróneamente.

Los resultados, publicados en la revista Molecular Biology and Evolution, confirman que la plaga fue aún más extensa de lo que los historiadores apuntaron y que la cepa era genéticamente más diversa de lo que se pensaba anteriormente. Cómo y por qué el patógeno llegó a Alemania sigue siendo un misterio.

Asimismo, el nuevo método descrito podría mejorar la calidad y la autenticidad de los datos genómicos de patógenos antiguos. 

Más información en Molecular Biology and Evolution

Fuente: AAAS

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