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Actualidad científica

  • 23/01/2018 - Zoología

    Oleadas de muerte

    Una desconcertante mortandad acabó en Asia Central con decenas y decenas de miles de antílopes saiga. La causa, y no es la primera vez que actúa, se atribuye al doble impacto de las condiciones meteorológicas y de las bacterias.

  • 23/01/2018 - Sueño

    Ojos dormidos, pupilas inquietas

    Descubren que la abertura del iris fluctúa durante el sueño. Ello podría evitar el desvelo y favorecer procesos cerebrales como la consolidación de la memoria.

  • 22/01/2018 - Neurociencia

    Para el cerebro, el estilo de música también importa

    El cerebro de un pianista de jazz funciona de manera diferente que el de uno de música clásica, aunque toquen la misma canción.

  • 21/01/2018 - Ciencias de la Tierra

    Mordor submarino

    Un paisaje que recuerda al de la obra de Tolkien se oculta bajo el mar a lo largo de la costa meridional de Australia. Demuestra que alrededor del continente no siempre hubo la misma estabilidad tectónica que hoy.

  • 19/01/2018 - Arqueología

    Las heces presentes en esqueletos antiguos permiten identificar los parásitos descritos en los primeros textos médicos

    Mediante el análisis de restos arqueológicos se ha determinado a qué especies de gusanos parasitarios corresponden las descripciones realizadas por la escuela hipocrática

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  • 13/12/2017

Neurociencia

Relación fatal entre el traumatismo craneoencefálico y el intestino

Descubren en ratones que las lesiones cerebrales pueden provocar efectos nocivos en el aparato digestivo, y viceversa.

Brain, Behaviour, and Immunity

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Tras un traumatismo craneoencefálico pueden producirse interacciones bidireccionales nocivas entre el cerebro y el aparato digestivo, según se ha descubierto en ratones. [iStock/ anyaivanova]

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En los últimos años, cada vez más investigaciones han demostrado que el intestino y su microbioma influyen en el cerebro, y viceversa. Pero esta relación no siempre resulta positiva: un traumatismo craneoencefálico puede causar inflamaciones en el cuerpo. A veces, incluso, una lesión de este tipo puede generar una reacción en cadena en el intestino, según han descubierto investigadores de la Universidad de Maryland en experimentos con ratones. Su hallazgo se ha publicado en la revista Brain, Behaviour, and Immunity.

Los investigadores analizaron este efecto en ratones a los que habían provocado una lesión cerebral a través de un impacto cortical controlado. Un día y un mes después, llevaron a cabo pruebas de cultivo del intestino de los múridos. Observaron que durante ese tiempo su intestino grueso presentaba modificaciones notables.

Efectos nocivos bidireccionales

Al cabo de 28 días de la lesión cerebral, la profundidad de la mucosa y los músculos lisos del colon se habían engrosado; también eran más permeables a los líquidos. Asimismo, se constató que tras infectar a los animales con la bacteria del intestino Citrobacter rodentium empeoraba la inflamación alrededor de la lesión cerebral inicial, lo que producía a su vez un mecanismo de realimentación negativo y podía favorecer el acceso de otras bacterias a la sangre.

Con todo, no está claro por qué el traumatismo craneoencefálico causa un engrosamiento del tejido intestinal. Los autores sospechan que las células gliales, encargadas de realizar funciones auxiliares, se hallan involucradas en este fenómeno: las señales de inflamación podrían alarmar y excitar a los astrocitos en el cerebro así como a las células gliales que se encuentran en el intestino, por lo que se produce un crecimiento secundario y aumenta la permeabilidad intestinal. Se requieren más investigaciones para confirmar esta posibilidad.

Daniel Lingenhöhl/ Spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «Bidirectional brain-gut interactions and chronic pathological changes after traumatic brain injury in mice». Alan Fade et al. en Brain. Behaviour, and Immunity, vol. 66, págs 56-69, 2017.

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