Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Noticias
  • 25/03/2019

TDAH

Ruido blanco para concentrarse mejor

Confirman que el ruido de fondo de 65 a 80 decibelios facilita la concentración en los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Complementary Therapies in Medicine

Menear

Al parecer, un ruido monótono de fondo puede favorecer la concentración y reducir la distracción en los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad [iStock/ Romrodinka]

También te puede interesar

TDAH TDAH Jul/Ago 2013 Nº 61

¿Qué hace a los niños hiperactivos?

Más información

Por lo común, los niños y adultos con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) presentan dificultades para concentrarse y se distraen con facilidad. Al parecer, el llamado ruido blanco, una especie de alfombra de ruido que «engulle» otros sonidos, podría facilitarles esa tarea. De hecho, este método terapéutico complementario ya ha demostrado su utilidad para mejorar ciertas capacidades cognitivas en otras poblaciones. El reciente estudio se publica en Complementary Therapies in Medicine.

«El ruido a un volumen de 65 a 80 decibelios es el que ofrece un mayor beneficio», indica Daniel Berlau, de la Universidad Regis y autor principal del trabajo. Según ha comprobado junto con otros científicos, el ruido blanco mejora la lectura y escritura de los niños con TDAH.

Más rápidos leyendo y escribiendo

Para su estudio, los investigadores expusieron a niños con TDAH a tres condiciones: en una, se encontraban en un entorno silencioso; en otra, se escuchaba una conversación ininteligible en la habitación, y en una más, los participantes oían un ruido de fondo a un volumen de 70 decibelios. (A modo orientativo, unos 65 decibelios se corresponderían con el volumen de una conversación en una habitación, y unos 80 decibelios podría ser el de una lavadora durante el ciclo de centrifugado.)

Los experimentadores observaron que en el último caso, los niños leían con mayor rapidez y escribían más palabras. En otro experimento constataron que los niños con TDAH se distraían menos si oían ruido blanco a través de unos auriculares. Según concluyen, las funciones cognitivas, como la atención, se beneficiaban del ruido de fondo.

Con todo, los autores advierten que el ruido blanco podría causar más daño que beneficio en los niños sin problemas de atención. La razón estriba en que el ruido actúa de manera distinta en personas diferentes. Así, un cierto ruido de fondo es necesario pero demasiado o, por el contrario, muy poco, puede resultar perjudicial.

Según una teoría, en el cerebro de las personas con TDAH escasea la dopamina y, con ello, falta una activación básica. «Por ese motivo, las personas con TDAH necesitan más ruido externo para lograr su rendimiento cognitivo óptimo», explica Berlau.

Christiane Gelitz/ Spektrum.de 

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «White noise as a posible therapeutic option for children with ADHD», de Thomas A. Pickens et al. en Complementary Therapies in Medicine, vol. 42, págs. 151-155, 2019.

Artículos relacionados

Revistas relacionadas