23 de Noviembre de 2021
GESTACIÓN

Se relaciona el consumo de cannabis en el embarazo con la ansiedad y la hiperactividad infantiles

Los cambios en la actividad de los genes del sistema inmunitario en la placenta podrían explicar dicha relación.

Hoy en día, las mujeres embarazadas están siendo bombardeadas con anuncios para tratar las náuseas y la ansiedad con cannabis, pero esta sustancia puede tener un efecto negativo en el feto, según revela un nuevo estudio. [Pixabay]

Como ocurre con la mayoría de las decisiones relacionadas con el embarazo, el consumo de cannabis es un tema delicado. Los investigadores no pueden evaluarlo en ensayos aleatorizados porque administrar la sustancia psicoactiva a las mujeres embarazadas no es ético. La segunda mejor opción son los estudios con suficientes participantes que consuman cannabis por su cuenta, lo que permite realizar comparaciones con quienes no lo hacen.

Los hallazgos de uno de esos estudios, publicado el 15 de noviembre en Proceedings of the National Academy of Sciences de EE. UU., destacan que los niños cuya madre consumió cannabis durante el embarazo presentan una mayor ansiedad, hiperactividad y agresividad. Y su análisis del tejido placentario apunta a cambios en la actividad de los genes relacionados con el sistema inmunitario.

Hoy en día, las mujeres embarazadas «están siendo bombardeadas con muchos anuncios para tratar las náuseas y la ansiedad durante el embarazo» con cannabis, dice la autora principal del artículo, Yasmin Hurd, directora del Instituto de Adicciones en Mount Sinai. «Nuestros estudios tratan de empoderarlas con conocimientos y educación para que puedan tomar decisiones».

Los resultados son «muy sorprendentes, y muy pioneros», dice Daniele Piomelli, profesor y director del Centro para el Estudio del Cannabis de la Universidad de California en Irvine, que no participó en el trabajo. Los estudios de embarazo en roedores, e incluso en ovejas, que tienen una placenta más parecida a la nuestra, han requerido interpretaciones cautelosas de los hallazgos que muestran efectos sobre el comportamiento y la función de la descendencia, dice. El nuevo estudio es uno de los primeros en abordar la cuestión en las personas «de manera sistemática», agrega Piomelli.

Hurd y sus colaboradores trabajaron con 322 parejas de madres e hijos, comenzando con perfiles de actividad genética en muestras de placenta tomadas al nacer. Cuando los niños alcanzaron los tres años de edad, se analizaron muestras de su cabello para determinar los niveles de hormonas del estrés. Entre los tres y los seis años, también se sometieron a registros de la variabilidad de su frecuencia cardíaca, otro indicador de la respuesta al estrés, y a evaluaciones de ansiedad, agresividad e hiperactividad. Los investigadores utilizaron métodos estadísticos para excluir los efectos del tabaquismo, la ansiedad de los padres y otros factores que podrían confundir las asociaciones con el consumo de cannabis.

En los tejidos placentarios, la actividad genética se alteró con la exposición al cannabis durante el embarazo: los genes relacionados con la respuesta inflamatoria mostraron una función disminuida. Los niveles de ansiedad e hiperactividad fueron más altos en los niños de embarazos expuestos al cannabis y se asociaron con los patrones de genes placentarios. Los investigadores especulan que una disminución en la actividad de los genes relacionados con el sistema inmunitario en la placenta podría explicar los hallazgos conductuales.

«Siempre tenemos que interpretar los estudios en humanos con precaución», dice Piomelli, porque otros factores además del cannabis aún podrían ser la verdadera causa de los resultados del comportamiento, incluidas las experiencias después del nacimiento. Aunque los investigadores de este estudio «hicieron un muy buen trabajo» al controlar estos factores, dice, «pero hay un límite a lo que uno puede hacer».

La ansiedad es un ejemplo de un posible factor de confusión, dice Mitch Earleywine, profesor de psicología en la Universidad Estatal de Nueva York en Albany, que no participó en el estudio. La ansiedad tiene alguna base genética que los padres pueden transmitir a sus hijos. Por esta razón, dice, «no estoy seguro de que el cannabis sea realmente el problema» en lugar de la genética. Earleywine también es miembro de la junta asesora de la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes de la Marihuana (NORML), que aboga por la legalización del cannabis.

Hurd está de acuerdo en que los estudios en humanos siempre incluirán elementos que pueden enturbiar los hallazgos. «En efecto, la genética juega un papel, la ansiedad materna juega un papel, el entorno posnatal juega un papel», señala. Pero incluso con todo eso, las asociaciones que su grupo encontró con el cannabis son resultados que «no creo que podamos ignorar».

Al mismo tiempo, Piomelli ofrece un mensaje de tranquilidad a las madres que consumieron cannabis durante el embarazo y que encuentran estos resultados inquietantes: «El organismo humano es muy resistente», dice Piomelli. «Ciertamente, el cuidado, el amor y la atención adecuados a su hijo pueden reducir cualquier posible daño.» Hurd dice que una estrategia para mitigar el daño es estar alerta a los signos de ansiedad o hiperactividad en los niños y buscarles ayuda de inmediato.

Emily Willingham

Referencia: «Maternal cannabis use is associated with suppression of immune gene networks in placenta and increased anxiety phenotypes in offspring»; G. Rompala et al. en PNAS, vol. 118, 23 de noviembre de 2021.

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.