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  • 06/03/2019

SIDA

Segundo paciente sin signos del VIH después de recibir un trasplante de células madre

El logro indica que el primer paciente no fue un caso aislado y podría allanar el camino a futuros tratamientos.

Nature

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Este linfocito T humano (azul), está siendo atacado por el VIH (amarillo), el virus causante del sida. [Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU.]

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Una persona con VIH parece haberse librado del virus después de recibir un trasplante de células madre que reemplazó sus leucocitos por otros resistentes al VIH. El paciente es la segunda persona que ha logrado la remisión del virus con este método. Pero los investigadores advierten de que es demasiado pronto para afirmar que ambas personas se hayan curado.

El paciente, cuya identidad no ha sido revelada, ha dejado de tomar fármacos antirretrovíricos y, 18 meses después, el virus no ha vuelto a aparecer. La técnica de células madre se aplicó por primera vez hace una década en Timothy Ray Brown, conocido como el «paciente de Berlín», quien todavía se halla libre del virus. Los resultados de este estudio, en el que han participado Javier Martínez-Picado y Maria Salgado, del Instituto de Investigación del Sida (IrsiCaixa), en Barcelona, acaban de publicarse en Nature.

Vencer al VIH

Hasta ahora, el último paciente en recibir el tratamiento está mostrando una respuesta similar a la de Brown, comenta Andrew Freedman, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Cardiff que no participó en el estudio. «Hay buenas razones para esperar el mismo resultado», afirma.

Al igual que Brown, el nuevo paciente también sufría una forma de leucemia que no respondía a la quimioterapia. Ambos necesitaban un trasplante de médula ósea, en el que primero debían destruirse las propias células sanguíneas y en su lugar se trasplantaban células madre sanguíneas de un donante sano.

Pero, en lugar de elegir a cualquier donante, el equipo, dirigido por Ravindra Gupta, médico de enfermedades infecciosas de la Universidad de Cambridge, eligió a un donante con dos copias de una mutación en el gen CCR5, que confiere resistencia al VIH en las personas infectadas. Este gen codifica un receptor que se halla en la superficie de los leucocitos involucrados en la respuesta inmunitaria del organismo. Normalmente, el VIH se une a estos receptores y ataca a las células, pero la inactivación del gen CCR5 impide que los receptores funcionen de manera correcta. Alrededor del 1 por ciento de las personas de ascendencia europea posee dos copias de esta mutación y son resistentes a la infección por VIH.

Los autores del estudio informan que el trasplante logró reemplazar los leucocitos del paciente con la variante resistente al VIH. Las células de su sangre dejaron de expresar el receptor CCR5, y en el laboratorio, no se logró reinfectar estas células con la versión del virus que se extrajo del paciente.

El equipo observó que, después del trasplante, el virus había desaparecido por completo de la sangre del paciente. Después de 16 meses, dejó de tomar antirretrovíricos, el tratamiento estándar para el VIH. En el último análisis de seguimiento, 18 meses después de dejar de tomar el medicamento, todavía no se han detectado signos del virus.

Tratamiento agresivo

Gupta apunta que todavía no es posible afirmar si el paciente se ha curado. Ello solo puede demostrarse si la sangre del paciente permanece sin el VIH durante más tiempo, comenta.

Pero el estudio sí que indica que el éxito conseguido con Brown hace diez años no fue solo una excepción. Gupta explica que el último paciente recibió un tratamiento menos agresivo que Brown para prepararse para el trasplante. Al nuevo paciente se le dio un régimen que consistía en quimioterapia junto con un fármaco que atacaba a las células cancerosas, mientras que Brown recibió radioterapia en todo el cuerpo, además de quimioterapia.

Esto hace pensar que, para que resulten eficaces, los trasplantes de células madre en pacientes con VIH tal vez no necesiten tratamientos agresivos con efectos secundarios graves, sostiene Gupta. «La radiación afecta mucho a la médula ósea y puede hacer enfermar gravemente a la persona.»

Graham Cooke, del Colegio Imperial de Londres, señala que este tipo de tratamiento no sería adecuado para la mayoría de las personas con VIH que no padecen cáncer y que, por lo tanto, no necesitan un trasplante de médula ósea, un procedimiento serio que puede tener complicaciones mortales. «Si uno está bien, el trasplante de médula ósea conlleva mucho mayor riesgo que el que supone seguir tomando comprimidos todos los días», comenta. La mayoría de las personas con VIH responden bien al tratamiento antirretrovírico diario.

Pero Cooke añade que, en aquellos que necesitan un trasplante para tratar la leucemia u otras enfermedades, parece razonable intentar encontrar un donante con la mutación CCR5, una estrategia que no añadiría ningún riesgo al procedimiento.

Gero Hütter, quien dirigió el tratamiento de Brown y ahora es director médico de la compañía de células madre Cellex, en Dresde, también opina que este tipo de tratamiento solo puede emplearse en un pequeño grupo de pacientes. Pero espera que el nuevo estudio estimule el interés hacia las terapias génicas dirigidas contra CCR5, que podrían aplicarse a un grupo mucho más amplio. «Todavía estamos esperando el avance definitivo», apunta.

Matthew Warren/Nature News

Artículo traducido por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Referencia: «HIV-1 remission following CCR5Δ32/Δ32 haematopoietic stem-cell transplantation». Ravindra K Gupta et al. en Nature, publicado en línea el 5 de marzo de 2019.

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