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22 de Febrero de 2021
Sistema solar

Sin rastro del Planeta Nueve

Un análisis de tres sondeos astronómicos no apoya la existencia de un planeta gigante en los confines del sistema solar.

Desde 2016 los astrónomos discuten sobre la posible presencia de un planeta gigante (bautizado como Planeta Nueve o Planeta X) en la periferia del sistema solar, mucho más allá de Neptuno. [dottedhippo/iStock]

Desde hace algunos años, los científicos debaten sobre la posible existencia de un planeta oculto con una masa al menos cinco veces superior a la de la Tierra en los confines del sistema solar.

Ahora, la hipótesis ha recibido un golpe con la publicación de un nuevo análisis de ciertos objetos helados y distantes, el cual cuestiona los indicios que apuntaban a que esos cuerpos se encuentran bajo la atracción gravitatoria de un enorme planeta.

No obstante, los hallazgos no descartan la posibilidad de que exista un noveno planeta en órbita alrededor del Sol, y los astrónomos afirman que se necesitarán más datos para zanjar el debate. 

La existencia del Planeta Nueve se propuso en 2016, cuando los astrónomos Mike Brown y Konstantin Batygin, del Instituto de Tecnología de California, observaron que las órbitas de seis objetos transneptunianos (que formaban parte del cinturón de Kuiper, un conjunto de pequeños cuerpos que giran en torno al Sol más allá de Neptuno) parecían estar agrupadas. 

Propusieron que la causa era la influencia gravitatoria de un enorme planeta que se escondía en algún lugar del sistema solar exterior, al menos 400 veces más lejos del Sol que la Tierra, o unas 10 veces más lejos que el objeto transneptuniano más famoso, el planeta enano Plutón. 

Si se demostrara la existencia de ese mundo distante, constituiría un gran descubrimiento: un cuerpo gigante más allá de Neptuno, que sin duda sería clasificado como un planeta. 

Pero no todos los astrónomos estaban convencidos. Otros estudios pusieron en tela de juicio que las órbitas de esos objetos estuvieran realmente agrupadas: tal vez solo parecían estarlo, dado que los investigadores solo habían realizado observaciones detalladas en ciertas direcciones. 

Un equipo dirigido por Kevin Napier, físico de la Universidad de Míchigan en Ann Arbor, acaba de ampliar ese análisis. Combinando tres estudios, los investigadores examinaron las órbitas de 14 objetos transneptunianos «extremos» (los que orbitan mucho más allá de Neptuno) y descubrieron que podían explicarse sin la presencia de un planeta cercano. 

Tras tener en cuenta el sesgo de selección (el hecho de que los investigadores solo han observado una pequeña parte del sistema solar exterior), la conclusión del equipo es que los datos indican que esos objetos están distribuidos de manera uniforme en el cielo. 

«Se trata del primer metaanálisis de los tres principales estudios que han descubierto objetos transneptunianos extremos», afirma Napier. Los resultados se publicaron en el repositorio arXiv el pasado 10 de febrero. 

Caballos en vez de cebras 

Para investigar si los objetos estaban realmente agrupados, el equipo de Napier creó un modelo informático que simulaba 10.000 millones de objetos transneptunianos extremos distribuidos de manera uniforme en el sistema solar exterior, y luego calculó las probabilidades de que al observar una pequeña muestra de ellos se obtuvieran resultados compatibles con las observaciones existentes. 

El equipo concluyó que no hay ningún motivo para pensar que los objetos transneptunianos extremos no están distribuidos de manera uniforme, y que es posible que los cuerpos observados solo parezcan estar agrupados debido al sesgo de selección. 

«Eso no quiere decir que no exista el Planeta Nueve, pero tampoco es necesario para explicar los datos», aclara Napier. «También podríamos ajustarlos con objetos transneptunianos extremos agrupados, pero si uno oye un ruido de cascos, debería pensar en caballos, no en cebras.» 

Sin embargo, Brown no está de acuerdo. «He representado todos sus datos sobre los de nuestro antiguo artículo y, simplemente con mirarlos, se ve que están muy agrupados», afirma. «En realidad, en sus datos hay indicios sólidos del Planeta Nueve.» 

Brown aduce que el nuevo estudio no incluye los seis objetos transneptunianos que él y Batygin usaron en su investigación original. También critica que los investigadores consideren objetos cuyas órbitas podrían verse afectadas por su cercanía a Neptuno. 

Napier replica que no incluyeron en su análisis los seis objetos originales de Brown y Batygin porque no hay suficientes datos disponibles sobre los estudios que los hallaron hace unos años. «Necesitamos saber dónde y cuándo apuntó el telescopio, y cuáles eran los objetos más tenues que podía detectar», señala. «En el pasado, los sondeos no solían incluir esa información.» 

Samantha Lawler, astrónoma de la Universidad de Regina, en Canadá, que trabajó en el Sondeo de los Orígenes del Sistema Solar Exterior (uno de los estudios que usó el equipo de Napier en su análisis), coincide con las conclusiones del nuevo artículo e incide en que no es necesario el Planeta Nueve cuando hay una explicación más sencilla, el sesgo de selección, que da cuenta de los datos. 

«No hay pruebas de que las órbitas de esos objetos transneptunianos distantes presenten ningún tipo agrupación, son compatibles con una distribución uniforme», asegura. «No puedo decir que el Planeta Nueve haya quedado descartado, pero sí que no hay pruebas de su existencia.» 

Miles de objetos nuevos 

Lawler apunta que se necesitan nuevos estudios del sistema solar exterior para buscar otros indicios de esa agrupación. Una de las mejores oportunidades vendrá de la mano del Observatorio Vera C. Rubin, en Chile, que en 2022 comenzará un estudio del cielo de diez años de duración. 

«Detectarán miles de objetos nuevos en el cinturón de Kuiper», explica Lawler. «Creo que ya hemos hecho todo lo que se podía hacer con los datos que tenemos ahora mismo.» 

Incluso si resultara que no existe el Planeta Nueve, prosigue Lawler, ha sido útil para despertar un enorme interés por el sistema solar exterior entre los astrónomos. «La hipótesis del Planeta Nueve ha sido una bendición para el estudio del cinturón de Kuiper», concluye. 

Jonathan O'Callaghan/Nature News 

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group. 

Referencia: «No evidence for orbital clustering in the extreme trans-neptunian objects», Kevin J. Napier et al. en arXiv:2102.05601 [astro-ph.EP], 10 de febrero de 2021.

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