11 de Julio de 2022
Medicina

¿Son tan beneficiosos los productos biomédicos como muestra la industria?

Diversos productos médicos, como los medicamentos, tienen un coste menor con respecto a sus beneficios para la salud en los análisis patrocinados por las empresas interesadas.

Los análisis de costo-efectividad son fundamentales para decidir la financiación de productos e intervenciones médicas. Foto [Pixabay/Myriams-Fotos]

Los sistemas sanitarios de cada país, ya sean públicos o privados, cuentan con recursos limitados para ofrecer sus servicios a los pacientes. Además, el aumento de la demanda (por factores como el envejecimiento de la población) y la aparición de nuevos fármacos y técnicas con un precio elevado complican las decisiones sobre qué financiar. En ese sentido, los análisis de costo-efectividad (ACE) resultan imprescindibles para que políticos, gestores y aseguradoras de salud seleccionen qué productos incorporan en la atención a los pacientes.

Los ACE evalúan medicamentos, técnicas y diversas intervenciones con finalidad sanitaria desde un punto de vista tanto económico como médico y sus resultados se expresan como un índice o cociente. Por un lado, se considera el coste (el numerador) que puede tener un determinado producto o intervención. Por otro, se cuantifica qué beneficio para la salud aportaría (el denominador). Este beneficio se enfoca en un aspecto particular: años de vida ganados, aumento de la calidad de vida, nacimientos prematuros evitados... El indicador sanitario más utilizado en la actualidad son los años de vida ajustados  en función de la calidad (AVAC), que se refiere al número de años de vida adicionales que gana una persona al recibir un determinado tratamiento/servicio, ajustados a la calidad de vida de esos años.

De esta forma, un producto médico que sea muy caro y ofrezca un beneficio para la salud reducido tendrá un índice de costo-efectividad elevado y las probabilidades de que un sistema sanitario lo financie son pequeñas. Dada la gran importancia que tienen los ACE como documentos de información que orientan a la hora de decidir qué productos o intervenciones médicas se van a financiar, la calidad de los datos y el rigor y la transparencia a la hora de analizarlos resulta esencial (aunque cierta incertidumbre es inevitable para nuevos productos e intervenciones).

La industria biomédica es una de las principales fuentes de financiación de estos análisis. ¿Podrían existir sesgos en los resultados por esta razón? Estudios anteriores ya habían detectado que sí: las evaluaciones financiadas por la industria suelen aparecer con resultados más favorables para el patrocinador. Sin embargo, estas investigaciones tenían importantes limitaciones: sus resultados se publicaron hace más de 15 años y se limitaban a tratamientos y enfermedades muy concretas. Ahora, un reciente estudio, cuyos resultados se publican en la revista British Medical Journal, ha analizado, de forma amplia y actualizada, si el patrocinio de la industria biomédica en los ACE influye en sus resultados, comparado con aquellos con financiación independiente.

Para la realización de la investigación, se seleccionaron 8192 ACE (publicados en Medline entre 1976 y 2021) a partir del registro de análisis del Centro Médico Tufts (una base de datos de acceso público en el que se encuentran decenas de miles de ACE). Todos los análisis de costo-efectividad tenían en común que valoraban los años de vida ajustados en función de la calidad como criterio de beneficio médico. Cerca del 30 por ciento de los ACE estaban financiados por la industria.

Los investigadores encontraron que los resultados de los ACE eran más favorables cuando estaban financiados por la industria. En particular, el índice de costo-efectividad de los análisis patrocinados era un 33 por ciento menor que aquellos análisis que no habían recibido financiación de la industria. Además, era el doble de probable que un ACE patrocinado por la industria considerara un producto o intervención como costo-efectivo, al tener un coste menor de 50.000 dólares por años de vida ajustados en función de la calidad (un límite que se suele utilizar para decidir si se financian productos o intervenciones médicas). Este sesgo significativo originado por la fuente de financiación estaba ampliamente extendido: se encontraba en los ACE de tratamientos para una amplia variedad de enfermedades y en análisis de diseños muy diferentes.

Los autores concluyen su trabajo alertando de que la imparcialidad en los análisis es especialmente importante para los países que no tienen capacidad para realizar sus propios análisis y que dependen de los ACE publicados para informar a los políticos y gestores que deciden las coberturas sanitarias de seguros y sistemas sanitarios. Así, los ACE realizados por organismos independientes podrían ofrecer a los posibles clientes un margen mayor para negociar precios más bajos. En cambio, el sesgo que conlleva los análisis de la industria podría dar lugar a precios de medicamentos u otros productos más elevados precisamente en aquellos países con menos recursos para financiar sus sistemas sanitarios. Ya que estas naciones poseen grandes dificultades en conocer costo-efectividades realistas de los productos biomédicos.

¿Cuáles son las razones para que los ACE patrocinados por la industria ofrezcan mejores resultados? Los investigadores plantean la hipótesis de que la industria seleccione fuentes de datos o criterios de análisis para los ACE que ya sepan previamente que van a favorecer a sus productos. En otras palabras, de todas las formas con las que se pueden diseñar estos análisis complejos, en los ACE dependientes de las empresas interesadas se escogerían aquellos diseños o datos que se sabe que van a dar mejores resultados. Por otra parte, la incertidumbre que suelen incluir estos estudios permite cierto grado de optimismo a la hora de considerar factores como la eficacia o seguridad a largo plazo de un tratamiento (que puede desconocerse).

No obstante, el diseño de esta investigación no permite afirmar que la industria muestre a propósito el mejor lado de sus producto y el sesgo detectado podría deberse a otros factores. Por ejemplo, podría deberse a una publicación preferente de estudios beneficiosos para la industria. De esta manera, es menos probable que lleguen a ver la luz los estudios con resultados negativos. Otro factor que podría estar involucrado es que la industria solo financie ACE cuando tiene cierto grado de certeza de que su producto va a resultar costo-efectivo y de que los Gobiernos y las aseguradoras van a estar interesados en conseguirlos. Este sesgo también podría deberse, en parte, al hecho de que la industria puede fijar los precios de sus propios productos para que tengan un resultado de costo-efectividad favorable.

En cualquier caso, la transparencia a la hora de realizar los ACE resulta esencial para que actores externos puedan identificar los posibles sesgos y saber a qué se deben.

Esther Samper

Referencia: «Industry sponsorship bias in cost effectiveness analysis: registry based analysis»; Feng Xie y Ting Zhou en British Medical Journal, vol. 377:e069573, 22 de junio de 2022.

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