8 de Octubre de 2021
Medioambiente

También el Mediterráneo tiene mucho plástico

Mare nostrum: nuestro mar. Es la denominación afectuosa que le damos al Mediterráneo. Sin embargo, no lo cuidamos tan bien, como muestra un estudio. La basura es uno de sus grandes problemas.

En 2019 flotaba una isla de plástico entre Córcega y la isla de Elba, a la que corresponde esta foto (Portoferraio) [Bruno Barral].

Entre los componentes permanentes de los mares de hoy están los residuos de plástico, flotando en la superficie o posados en el fondo. Tampoco el Mediterráneo se libra de esta tendencia. Kostas Tsiaras, del Centro Helénico de Investigaciones Marinas, y sus colaboradores han calculado cuánto plástico se vierte en promedio en el Mediterráneo y qué parte, aproximadamente, flota en sus aguas. Presentan sus resultados en Frontiers in Marine Sciences.

De media, flotan en el Mediterráneo más de 3750 toneladas de residuos de plástico; el aporte anual es de unas 17.600 toneladas. Casi el 80 por ciento va a parar enseguida a tierra de nuevo, donde ensucia las playas; el resto permanece en el mar, donde se hunde despacio o se lo tragan los animales. El grupo ha seguido el plástico desde sus fuentes terrestres (núcleos de población costeros, ríos); ha observado así cómo le afectan las corrientes o la descomposición. Una simulación diseñada por Tsiaras y sus colaboradores modela el desarrollo a lo largo de un período de varios años, entre 2010 y 2017.

De este modo han determinado los puntos calientes donde flota, se hunde o es arrastrada a la costa mucha basura de plástico. En 2019, por ejemplo, se informó de la presencia de una gran isla de plástico entre Córcega y Elba. Otros lugares donde se acumulan especialmente esos llamados macroplásticos (bolsas, poliestireno, objetos de uso cotidiano) son los afectados por grandes aportes fluviales de Argelia, Albania y Turquía, las desembocaduras del  Po o del Nilo, y los entornos de las grandes ciudades y  otras zonas muy pobladas de las costas de Italia, España y Francia. Los microplásticos, por su parte, se hallan sobre todo en las zonas de influencia de las grandes ciudades que depuran el agua. En cambio, el grupo ha encontrado residuos de plástico desmenuzado, pero grandes como microplásticos, sobre todo en las regiones donde se conducen al mar algunas aguas sin depurar, como ocurre en partes de Italia, Grecia y Turquía, y en las grandes ciudades del norte de África.

El Mediterráneo cuenta entre los mares a los que la basura de plástico afecta de forma relativamente fuerte: las costas están muy pobladas y en parte muy industrializadas. Todos los años, millones de personas buscan sus playas para bañarse. Y el estrecho de Gibraltar permite solo un intercambio limitado con el Atlántico. Los residuos, pues, pueden acumularse en el Mediterráneo. La cantidad de plástico que flota en sus aguas puede parecer pequeña a primera vista, pero como se trata de polímeros muy ligeros el número de piezas es muy grande. Además, ahí no están incluidas las cantidades que se sumergen en la profundidad del mar.

En todo el mundo, se calcula que flotan en los mares al menos 270.000 toneladas, repartidas entre 5250 billones de piezas de diferentes tamaños. Los microplásticos y los macroplásticos han llegado a todos los rincones de la Tierra: del fondo del mar a las islas más apartadas o al hielo ártico.

Daniel Lingenhöhl

Referencia: «Modeling the Pathways and Accumulation Patterns of Micro- and Macro-Plastics in the Mediterranean», de Kostas Tsiaras et al., en Frontiers in Marine Science, 4 de octubre de 2021.

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