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11 de Diciembre de 2019
Neurociencia

Tocar la batería modifica el cuerpo calloso

El cerebro de los baterías profesionales presenta un cuerpo calloso con menos fibras nerviosas, pero más gruesas.

Las personas que llevan años tocando la batería presentan diferencias notables en la parte anterior del cuerpo calloso, estructura que conecta los dos hemisferios cerebrales. [iStock/ deepblue4you]

Coordinar ambas manos a ritmos diferentes. Y durante años. Eso deja huellas en el cerebro. Según se ha visto, las personas que llevan tiempo tocando la batería con regularidad presentan una estructura y actividad cerebral diferente que las personas no entrenadas en este arte. En concreto, su cuerpo calloso posee menos fibras nerviosas, pero más gruesas. Además, las áreas motoras de su cerebro se hallan organizadas de manera más eficiente.

Un equipo dirigido por Lara Schlaffke, del Hospital Universitario Bergmannsheil en Bochum, ha llegado a esta conclusión tras explorar el cerebro de baterías profesionales mediante resonancia magnética (RM) y de personas inexpertas en música. Los resultados se publican en Brain and Behavior.

Procesamiento motor más eficiente

«Desde hace tiempo se sabe que tocar un instrumento musical puede cambiar el cerebro a través de procesos neuroplásticos», explica Sarah Friedrich, otra de las autoras, en un comunicado de prensa. «Pero nadie lo había investigado en bateristas hasta ahora», agrega. El grupo de investigadores se interesó por estos músicos, porque su coordinación motora supera con creces la de los congéneres no dados a tocar dicho instrumento. «La mayoría de las personas pueden efectuar tareas de motricidad fina con una sola mano, pero tienen problemas para tocar con las dos manos ritmos diferentes al mismo tiempo», comenta Schlaffke. «Los baterías pueden ejecutar acciones que resultan imposibles para otras personas», afirma.

Para su investigación, los científicos examinaron con RM el encéfalo de 20 baterías profesionales con una experiencia de unos 17 años y que practicaban más de 10 horas a la semana. Compararon los datos con los de 24 sujetos no músicos (grupo de control). Primero, todos los participantes tocaron la batería para que los experimentadores comprobaran su habilidad con el instrumento. A continuación, escanearon su cerebro.

Los baterías presentaban diferencias notables en la parte anterior del cuerpo calloso, haz de fibras nerviosas que comunica ambos hemisferios cerebrales y cuya parte anterior es responsable de la planificación motora. Según se observó, su cuerpo calloso contenía menos fibras, pero más gruesas. Ello permite que el cerebro intercambie información entre ambos hemisferios con mayor rapidez, indican los investigadores.

Por otro lado, los autores pudieron predecir, a partir de la estructura del cuerpo calloso, el rendimiento que iban a mostrar los participantes en la prueba de batería: cuanto mayor era el grosor de las fibras nerviosas, mejor sería su destreza con la batería. Además, el cerebro de los músicos se mostró menos activo en las tareas motoras. Al parecer, una organización cerebral más eficiente requiere una menor actividad en las áreas correspondientes, señalan los científicos.

Se buscan voluntarios mayores

El equipo de investigación ha comenzado un proyecto de seguimiento para descubrir cómo la experiencia prolongada con la batería influye en el cerebro. Con ese objetivo,  están buscando baterías con edades comprendidas entre los 45 y 70 años. Los interesados pueden contactar con los neurocientífcos por correo electrónico (lara.schlaffke@rub.de). 

Fuente: Universidad del Ruhr de Bochum

Referencia: «Boom chack boom. A multimethod investigation of motor inhibition in profesional drummers». Lara Schlaffke et al. publicado en línea en Brain and Behavior, diciembre de 2019.

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