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20 de Octubre de 2020
Diabetes

Tratar la diabetes de tipo 2 con campos electromagnéticos

Descubren que este tipo de radiación normaliza la concentración de azúcar en sangre, además de reducir la resistencia a la insulina del organismo. Al menos, en ratones.

El sorprendente hallazgo abre la posibilidad de usar los campos electromagnéticos como una suerte de control remoto para tratar la enfermedad. [iStock/simpson33]

¿Pueden los campos eléctricos y magnéticos ayudar en el tratamiento de la diabetes de tipo 2? De acuerdo con un estudio, publicado por la revista Cell Metabolism, la respuesta parece afirmativa. Los experimentos, realizados en ratones, muestran el modo en que una breve exposición reduce los niveles de azúcar en sangre y normaliza la acción de la insulina.

El desequilibrio entre los agentes oxidantes y antioxidantes constituye la base de la investigación, liderada por Val C. Sheffield, de los Hospitales y Clínicas de la Universidad de Iowa. Este genera un ambiente oxidante dentro del organismo que induce modificaciones en la estructura de las proteínas, como la hormona insulina, hecho que altera su función.

Así pues, los investigadores centraron su atención en el anión superóxido, cuyo electrón desaparejado actúa como una suerte de sensor que responde ante la combinación de campos magnéticos y eléctricos. En el hígado, la acción de estos campos interfiere en los mecanismos del agente oxidante y genera una respuesta antioxidante, para contrarrestar el efecto. Como resultado, la sensibilidad a la insulina del organismo aumenta.

A fin de demostrar el potencial terapéutico de la estrategia, los científicos usaron tres modelos animales de diabetes distintos. Los roedores recibieron radiación magnética y electrostática, de intensidad 100 veces superior a la del campo electromagnético terrestre, de forma ininterrumpida, a lo largo de 30 días. Transcurrido este tiempo, la concentración de glucosa en sangre de los ratones diabéticos, medida en ayunas, experimentó un descenso notable. Exposiciones más largas, de hasta 22 semanas de duración, aportaron beneficios similares.

Los buenos resultados llevaron a los investigadores a diseñar un protocolo nocturno, que pudiera aplicarse con mayor facilidad en la práctica clínica. Así pues, aunque la duración del tratamiento se mantuvo en 30 días, los animales tan solo recibieron la radiación electromagnética durante las 7 horas de descanso. Las mejoras observadas confirmaron lo innecesario de una exposición continua.

Sheffield y sus colaboradores señalan que el campo electromagnético no incrementa los niveles de insulina, sino que mejora la capacidad de las células para percibir las señales de la hormona, incluso a bajas concentraciones, para regular la cantidad de glucosa en sangre. Asimismo, aunque prudentes, destacan que la radiación también aumento la sensibilidad a la insulina en células humanas, por lo que esperan reproducir el hallazgo en pacientes humanos.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Exposure to static magnetic and electric fieldstreats type 2 diabetes», de C. S. Carter et al., en Cell Metabolism; 32, páginas 561–574, publicado el 6 de octubre de 2020.

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