8 de Noviembre de 2021
FARMACOLOGÍA

Un antidepresivo de uso común reduce drásticamente el riesgo de muerte por COVID-19

La fluvoxamina es económica y muy eficaz en prevenir que la COVID-19 leve se vuelva grave, señala un nuevo estudio.

El bajo costo de la fluvoxamina, y el hecho de que las patentes del medicamento ya han expirado, podría hacerla accesible en todo el mundo. [Pixabay]

Un medicamento barato y ampliamente disponible, que se usa para tratar enfermedades mentales, reduce tanto el riesgo de muerte por COVID-19 como la necesidad de que las personas con la enfermedad deban ser atendidas en unidades de cuidados intensivos, según señalan los resultados de un nuevo ensayo clínico.

El medicamento, llamado fluvoxamina, se toma para afecciones como la depresión y el trastorno obsesivo-compulsivo. Pero también se sabe que atenúa las respuestas del sistema inmunitario y aminora el daño tisular, propiedades que los investigadores señalan como responsables de su éxito en el reciente ensayo. Entre los participantes del estudio que tomaron el medicamento según las indicaciones, y lo hicieron en las primeras etapas de la enfermedad, las muertes relacionadas con COVID-19 se redujeron aproximadamente en un 90 por ciento, y la necesidad de atención de cuidados intensivos relacionados con la COVID-19 se redujo en aproximadamente un 65 por ciento.

«¡Es una gran victoria para la reutilización de medicamentos!», escribió en un correo electrónico a Nature Vikas Sukhatme, de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory, quien investiga la reutilización de fármacos. «El tratamiento con fluvoxamina debe adoptarse para aquellos con alto riesgo de deterioro que no han sido vacunados o no pueden recibir terapia con anticuerpos monoclonales.»

Durante mucho tiempo, la coautora del estudio, Angela Reiersen, psiquiatra de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, en San Luis, Misuri, ha estado interesada en el uso de fluvoxamina para tratar una afección genética poco común. Mientras revisaba la literatura científica sobre la fluvoxamina antes de la pandemia, se encontró con un estudio de 2019 que mostraba que la fluvoxamina reducía la inflamación en ratones con sepsis. Cuando llegó la COVID-19, «inmediatamente pensé en ese estudio con los ratones», recuerda.

Reiersen y sus colaboradores se asociaron con los organizadores del ensayo TOGETHER, cuyo objetivo es identificar medicamentos aprobados que puedan reutilizarse para tratar la COVID-19. El estudio incluyó a 1497 personas en Brasil que padecían COVID-19 y tenían un alto riesgo de desarrollar enfermedad grave. Aproximadamente una mitad recibió fluvoxamina, y el resto, un placebo.

Los resultados del ensayo, publicados el 27 de octubre, señalan que la fluvoxamina es una de las pocas terapias que ofrece pruebas sólidas de prevenir la progresión de la COVID-19 leve a grave. Los únicos tratamientos en etapa inicial recomendados actualmente por los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. son los anticuerpos monoclonales, que son costosos y difíciles de administrar en un entorno ambulatorio.

Los expertos están entusiasmados con los resultados, pero enfatizan que hay salvedades. «No sabemos cuán aplicable sería esto en un entorno fuera de Brasil», dice Paul Sax, especialista en enfermedades infecciosas en el Hospital Brigham and Women en Boston, Massachusetts.

Por su parte, el especialista en enfermedades infecciosas Taison Bell, de la Universidad de Virginia, cuestiona cómo definen los autores qué es COVID-19 grave, lo cual influye en la evaluación de la eficacia de la fluvoxamina. En el estudio, el equipo examinó si las personas necesitaban más de seis horas de tratamiento en un entorno de atención de emergencias, en lugar de utilizar la métrica más común de requerir hospitalización. Reiersen explica que la métrica de seis horas refleja el enfoque que ha adoptado Brasil para manejar la COVID-19; allí la atención a los pacientes con el coronavirus no se brinda en hospitales, sino en centros de tratamiento de emergencia específicos para COVID-19, que ofrecen servicios tanto para pacientes que requieren hospitalización como los que solo necesitan atención ambulatoria.

¿Un medicamento al alcance de todas las personas?

El bajo costo de la fluvoxamina podría hacerla accesible en todo el mundo, dice el coautor del estudio Edward Mills, investigador de la salud de la Universidad McMaster, en Hamilton, Canadá. Un tratamiento de diez días cuesta sólo unos $ 4 dólares estadounidenses, y las patentes del medicamento han expirado, lo que significa que cualquier empresa puede producirlo. «He trabajado mucho en África, por ejemplo, donde cuatro dólares es un costo manejable», señala Mills.

Es posible que la combinación de fluvoxamina con un fármaco que interfiere con la replicación viral, como el antiviral molnupiravir de Merck, sea aún más eficaz, dice Mills. «Sería fascinante ver si los antivirales y [los medicamentos antiinflamatorios combinados] le brindan a la persona beneficios mucho mayores que cualquiera de los dos tratamientos por sí solos.»

Saima May Sidik/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Resarch Group.

Referencia: «Effect of early treatment with fluvoxamine on risk of emergency care and hospitalisation among patients with COVID-19: the TOGETHER randomised, platform clinical trial» Reis, G. et al. Lancet Glob. Health, 27 de octubre de 2021.

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