Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

23 de Marzo de 2021
Astronomía

Un cuásar en los albores del universo

P172+18 es el cuásar intenso en radio más antiguo jamás descubierto. Las propiedades de estos astros podrían ayudar a entender cómo algunos agujeros negros supermasivos pudieron formarse tan poco tiempo después de la gran explosión.

Recreación artística del cuásar P172+18, el más antiguo de su clase jamás descubierto. Estas galaxias lejanas se caracterizan por presentar en su centro un agujero negro supermasivo que emite potentes chorros de material. [ESO/M. Kornmesser]

En el universo primitivo se crearon con rapidez agujeros negros supermasivos en el centro de las galaxias nacientes. Hoy, estos objetos se observan como cuásares: fuentes muy luminosas que, debido a la gran distancia a la que se encuentran, aparecen en los telescopios con un aspecto similar al de una estrella. No en vano, el término inglés quasar fue acuñado como acrónimo de quasi stellar source, «fuente cuasiestelar».

Los cuásares no solo se observan en luz visible, sino que pueden brillar en distintas longitudes de onda. Una fracción de ellos, los llamados «cuásares intensos en radio», se caracterizan por presentar una brillante emisión en estas frecuencias, la cual se halla asociada a los potentes chorros de material que expelen estos objetos.

Ahora, un grupo internacional de astrónomos liderado por Chiara Mazzucchelli, del Observatorio Europeo Austral (ESO), y Eduardo Bañados, del Instituto Max Planck de Astronomía de Heidelberg, ha descubierto el cuásar de este tipo más lejano conocido hasta la fecha. Denominado P172+18, la enorme distancia a la que se encuentra hace que los astrónomos lo vean tal y como era hace unos 13.000 millones de años; es decir, cuando el universo apenas tenía 780 millones de años de edad. Aunque se conocen otros cuásares algo más antiguos y, por tanto, también más lejanos, ninguno de ellos presenta las potentes emisiones de radio que caracterizan a P172+18. Los resultados se publican en The Astrophysical Journal.

Durante su relativamente corta existencia, P172+18 fue capaz de crecer hasta alcanzar una masa de unos 300 millones masas solares. Hasta hoy, los astrónomos siguen sin entender bien cómo este y otros agujeros negros supermasivos pertenecientes a la misma época cósmica pudieron ganar tanta masa en tan poco tiempo.

Al respecto, se cree que los chorros de material expulsados por estos objetos podrían desempeñar un papel en su crecimiento. La razón se debe a que, al arremolinar el gas circundante, las perturbaciones provocadas podrían causar un aumento en la velocidad a la que el astro engulle gas. Según los investigadores, el agujero negro supermasivo estudiado ahora presenta una de las tasas de crecimiento más altas jamás observadas.

La emisión de estos chorros de material en el universo temprano es también importante por su efecto en la evolución posterior del cosmos. «Los chorros expulsados en aquella época lanzaron átomos y campos magnéticos a lo que hasta entonces no había sido más que un espacio intergaláctico prístino», ha explicado en un comunicado de prensa Chris Carilli, coautor del nuevo trabajo e investigador del Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO) de Estados Unidos.

P172+18 fue avistado por primera vez en 2015, aunque entonces solo se detectaron sus emisiones en luz visible. En 2019, las observaciones con radiotelescopios revelaron la existencia de una intensa fuente de radio en la misma posición del cielo. Fue entonces cuando Bañados y Mazzucchelli se propusieron analizar el cuásar con otros instrumentos a fin de determinar su distancia y su masa. En el futuro, los investigadores esperan poder descubrir otros objetos de este tipo a distancias aún mayores.

Jan Dönges

Referencia: «The discovery of a highly accreting, radio-loud quasar at z = 6.82»; Eduardo Bañados et al. en The Astrophysical Journal, vol. 909, art. 80, 8 de marzo de 2021.

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.