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17 de Abril de 2019
astronomía

Un fragmento cometario dentro de un meteorito

Un cuerpo rocoso, del sistema solar interior, guardaba en su interior un raro invitado: un clasto de material cometario, procedente de la parte exterior del disco protoplanetario.

El meteorito Allende es un meteorito carbonoso (es decir, que incluye compuestos orgánicos, aunque en una proporción no muy grande). También lo es el meteorito La Paz Icefield 02342 (aunque el tipo concreto de este es distinto al de aquel). En este segundo meteorito se ha descubierto un clasto con un contenido mucho más alto de carbono; se ha interpretado que se trata de un fragmento germinal de un cometa [Shiny Things].

Es posible que lo que hoy está separado por miles de millones de kilómetros de espacio interplanetario estuviese en los primeros tiempos del sistema solar en contacto inmediato. Este es el mensaje de una asociación desacostumbrada, descubierta por los equipos de Larry R. Nittler, de la Institución Carnegie de Washington, y Josep M. Trigo, del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC) y el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña.

Como exponen los investigadores en Nature Astronomy, el meteorito La Paz Icefield 02342, hallado en la Antártida y que perteneció a un asteroide, contiene restos de material cometario, del sistema solar exterior. Dicho fragmento, o «clasto», con un tamaño de unos cien micrómetros, está formado en un 70 por ciento por carbono y se supone que procede de las heladas regiones del sistema solar exterior.

El meteorito mismo es, en cambio, una condrita, un trozo rocoso de un asteroide del sistema solar interior, y es «primitivo», en el sentido de que su estructura apenas ha variado desde su formación. Eso es lo que ha hecho posible el descubrimiento, que indica que en otros tiempos hubo más intercambio de material entre el interior y el exterior del sistema solar que en la actualidad.

Entre los asteroides y los cometas media hoy un mundo de distancia, o más bien muchos, ya que entre ellos están los planetas gaseosos y otros objetos del sistema solar. Los asteroides circulan alrededor del Sol dentro de las órbitas de esos planetas. Los cometas, por el contrario, esas «bolas de nieve sucia», orbitan mucho más allá, en el cinturón de Kuiper o, más lejos aún, en la nube de Oort. Contienen en abundancia hielo de agua y gases congelados, que se manifiestan como una coma (o cabellera) y una cola cuando se aventuran cerca del Sol, así como compuestos de carbono.

Según los investigadores, el pequeño y extraño objeto contenido en La Paz Icefield 02342 sería uno de los clastos a partir de los cuales se fueron construyendo los cometas en un principio. Es probable que el pequeño fragmento fuese desplazándose lentamente hacia el interior del sistema solar en formación y acabara topándose con un asteroide naciente.

Lars Fischer/spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «A cometary building block in a primitive asteroidal meteorite»; Larry L. Nittler et al., Nature Astronomy, 15 de abril de 2015.

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