18 de Marzo de 2022
Innovación

Una década de técnicas emergentes

Cada año, desde hace diez, el Foro Económico Mundial elige las 10 innovaciones más prometedoras del momento. Javier García Martínez, miembro del comité que realiza la selección, nos relata su experiencia.

Conferencia sobre las «10 técnicas emergentes más prometedoras del momento», pronunciada durante una reunión que el Foro Económico Mundial celebró en 2016, en Tianjin. [Foro Económico Mundial/Greg Beadle]

Pocas cosas resultan tan difíciles como predecir qué va a pasar mañana, no digamos ya dentro de una década. Y, sin embargo, eso es justo lo que tratamos de hacer cada año un grupo de expertos seleccionados por el Foro Económico Mundial, cuando señalamos las diez técnicas emergentes que —en nuestra opinión— definirán el futuro inmediato.

Sin duda, nuestra elección tiene algo de subjetivo, y es probable que la lista definitiva omita innovaciones que merecerían estar presentes o incluya otras para las que aún no ha llegado su momento. Pero debo decir que las conversaciones que mantengo con ese grupo de expertos constituyen una de las experiencias más gratificantes y estimulantes del año.

El resultado de todo ese trabajo, debate y (finalmente) consenso es un informe que elaboramos con la ayuda del equipo de Scientific American y que, año tras año, está entre las publicaciones más populares del Foro Económico Mundial. Los líderes mundiales que acuden a Davos retoman sus responsabilidades con ese informe bajo el brazo. Y desde 2015, gracias a Scientific American, cualquier persona puede leer las conclusiones de nuestro trabajo; también las de habla hispana, en las páginas de Investigación y Ciencia.

Este año celebramos el primer decenio de esta iniciativa, así que es una buena ocasión para echar la vista atrás, evaluar nuestro desempeño y reflexionar sobre el futuro que queremos construir desde la tecnología. Para conmemorar este aniversario, el Foro Económico Mundial ha entrevistado a algunos de los científicos más destacados de esta década. Esas conversaciones ofrecen un resumen inmejorable de las grandes tendencias tecnológicas de los últimos diez años.

Pero ¿cómo nos ponemos de acuerdo un puñado de científicos sobre qué técnicas son las más prometedoras? Desde luego, no es tarea sencilla. Sin embargo, con los años, hemos ido creando un clima de confianza y respeto que convierte esas discusiones en una extraordinaria experiencia de aprendizaje y reflexión.

Todo empieza con la elección de las personas adecuadas, especialistas con una visión amplia, completa y detallada de la tecnología y, en muchos casos, con experiencia en la industria o como emprendedores. En este grupo se encuentran, entre otros, Bernard S. Meyerson, director de innovación de IBM, Corinna E. Lathan, cofundadora y presidenta de AnthroTronix, Sang Yup Lee, vicepresidente del Instituto Coreano de Ciencia y Tecnología Avanzada o Carlo Ratti, director del Laboratorio Senseable City del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

La selección de las diez técnicas emergentes del año comienza con un proceso muy abierto, en el que cada miembro puede proponer las innovaciones más interesantes que haya identificado, para defenderlas ante el resto del grupo. La idea es que no se trate ni de descubrimientos científicos (hallazgos recientes cuya aplicación aún queda lejos) ni de realidades comerciales plenamente establecidas: nuestro objetivo son aquellas innovaciones que están abandonando el laboratorio para irrumpir en el mercado. En muchos casos ya hay una o varias empresas emergentes que están trabajando en su aplicación a gran escala o incluso que comercializan algún producto relacionado.

El autor del texto, Javier García Martínez, en Davos, en una de las reuniones del comité de expertos del Foro Económico Mundial. [Cortesía de Javier García Martínez]

Entonces comienza la diversión. En una serie de reuniones, debatimos sin cuartel hasta dejar la lista reducida a solo diez técnicas, intentado que representen una variedad de temas y áreas científicas. Son momentos emocionantes, intensos y aterradores. Llevamos ya diez años realizando este ejercicio de siembra, poda y recogida, por lo que parece un buen momento para repasar algunas de nuestras 100 propuestas, con la esperanza de que aquellas que aún no han dado sus frutos brillen pronto con luz propia.

Comenzaré por aquellas relacionadas con la salud, un tema de enorme vigencia en los últimos años. En 2014, cuando la palabra COVID no había entrado aún en nuestro vocabulario, seleccionamos las técnicas basadas en el ARN mensajero. Esto es lo que decíamos entonces: «Hoy en día es posible ampliar el repertorio de terapias basadas en el ARN a una nueva plataforma basada en moléculas de ARN mensajero. Mediante una inyección intramuscular, las propias células del paciente pueden fabricar las proteínas que producen el efecto terapéutico». No me cabe  duda de que esta predicción, que nos permitió adelantarnos seis años a la técnica que está detrás de las principales vacunas contra la COVID, se debió al hecho de que Noubar Afeyan, presidente y fundador de Moderna, formara parte del comité de expertos.

También cabe destacar algunos aciertos notables en material ambiental y, en particular, en relación con la lucha contra el cambio climático. En 2013, señalamos los avances en la valorización del dióxido de carbono (CO2), es decir, la transformación de este residuo responsable del calentamiento global en productos de alto valor añadido. Ya en 2020 [como podemos ver en el artículo que Investigación y Ciencia publicó a comienzos de 2021], seleccionamos la fotoconversión del CO2 en combustibles solares, esto es, la posibilidad de producir hidrocarburos análogos a los que obtenemos del petróleo empleando tan solo CO2, agua y luz solar, en un proceso que recuerda a la fotosíntesis. Ese mismo año, destacamos el uso de energías renovables para producir hidrógeno, una de las alternativas más prometedoras a los combustibles fósiles.

En nuestro último informe hemos hablado del amoniaco verde, que se genera usando hidrógeno proveniente de energías renovables, en vez de gas natural o carbón. A principios de 2022, la compañía eléctrica Iberdrola anunció la creación del mayor centro de producción y utilización de hidrógeno verde de España en Palos de la Frontera. Con una inversión de 2200 millones de euros, la participación de 80 empresas y la creación de 200.000 puestos de trabajo directos e indirectos, ese gran proyecto empresarial demuestra que a esta técnica el título de emergente se le ha quedado pequeño: ya es, más bien, una realidad comercial. Lo más interesante de este macroproyecto es que la empresa de fertilizantes Fertiberia empleará parte del hidrógeno producido mediante plantas solares y aerogeneradores para fabricar amoniaco verde. De esta forma, hará realidad la posibilidad anunciada en nuestro informe de obtener abonos sin usar combustibles fósiles.

La agricultura de precisión es un tema recurrente en los informes anuales sobre técnicas emergentes que publica el Foro Económico Mundial desde hace diez años. [<a href="https://www.istockphoto.com/es/foto/el-agricultor-tiene-un-tel%C3%A9fono-y-recibe-par%C3%A1metros-de-informaci%C3%B3n-y-datos-del-campo-gm1282146706-379963630" target="_blank">Andrii Yalanskyi/iStock</a>]

Por último, y para que la lista no se haga interminable, mencionaré tan solo algunas de las innovaciones que hemos seleccionado en el campo de la digitalización y la inteligencia artificial. Por un lado, en 2016, pronosticamos que la Internet de las cosas pasaría a ser de las «nanocosas», lo que nos brindaría muchísima más información de todo tipo de sistemas. Hoy en día, gracias a los avances en nanosensores y en inteligencia artificial, esta predicción es ya una realidad, como demuestra su aplicación en medicina, agricultura de precisión y monitorización inteligente.

En 2017, destacamos el uso del aprendizaje profundo en el análisis de imágenes. Los nuevos algoritmos permiten a los ordenadores encontrar patrones ocultos que, en muchas ocasiones, las personas pasamos por alto. Esta técnica se ha mostrado muy útil en el diagnóstico de la COVID: un equipo de investigadores de la universidad de Granada ha desarrollado una herramienta que combina miles de radiografías de pulmones de personas diagnosticadas de COVID con la información genética de esos pacientes, derivada de la secuenciación de sus genomas. Esta y otras aplicaciones similares ofrecen un ejemplo concreto del modo en que la inteligencia artificial está contribuyendo a crear la medicina de precisión del futuro.

Obviamente, en un conjunto de 100 propuestas siempre es posible encontrar aciertos. Pero si echo la vista atrás, la verdad es que no soy capaz de identificar ninguna técnica que hayamos seleccionado y que, de una forma u otra, no esté dando ya sus frutos, no esté siendo comercializada por alguna empresa emergente o no vaya a materializarse si esperamos un poco más de tiempo. En todo caso, invito a los lectores a que visiten la web del Foro Económico Mundial o lean las páginas de Investigación y Ciencia y juzguen por sí mismos.

Animado por la difusión y el impacto que ha tenido esta actividad, desde 2019 dirijo una iniciativa similar, pero adaptada a la realidad española, desde la Cátedra de Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino. Nuestro objetivo es analizar y explicar cómo puede contribuir la tecnología a mejorar la competitividad de nuestro sistema productivo. Para ello hemos reunido un grupo de 14 expertos, entre los que figuran seis premios nacionales de investigación y varios premios rey Jaime I, que nos ayudan a identificar las técnicas más importantes para dinamizar la economía española. Todos los años publicamos un informe titulado Diez tecnologías para impulsar España, que ofrece una mirada al futuro que podemos construir juntos. Este año, el grupo Planeta ha publicado nuestro informe bajo el título España a ciencia cierta. Allí se explican con detalle las innovaciones seleccionadas por nuestros expertos y la forma en que pueden contribuir a mejorar la competitividad de las empresas. Comenzamos nuestra andadura hace apenas un par de años, así que aún tendrá que pasar un decenio para evaluar si hemos hecho bien nuestro trabajo.

Comenzaba diciendo que nada es más difícil que predecir qué va a pasar mañana. Pero, al mismo tiempo, nada es más ilusionante que imaginar el futuro hacia el que podemos avanzar. Nuestro trabajo de prospectiva tecnológica no es una guía de inversión ni un listado de los descubrimientos más importantes del año, sino una mirada compartida a un futuro mejor, construido desde el conocimiento, la ciencia y la creación empresarial.

Javier García Martínez

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