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Actualidad científica

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    Cuando se paga la participación en un estudio, algunas personas mienten

    Entre el 10 y el 23 por ciento de candidatos para participar en una encuesta remunerada no dicen la verdad para que se les elija. Al parecer, la cantidad de dinero no importa.

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  • 13/03/2017

Astrofísica

Una hipótesis atrevida para las explosiones rápidas de radio

Según los cálculos de dos astrofísicos, un haz de radio enfocado sobre una enorme vela como medio de impulsar a una nave espacial de gran tamaño se manifestaría desde nuestro punto de vista precisamente como esas erupciones extraglácticas de radiación aún inexplicadas.

arXiv

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Un cálculo muestra que las llamadas explosiones rápidas de radio son compatibles con su emisión artificial por una fuente de un tamaño del orden del doble de la Tierra. El motivo sería impulsar una vela que movería consigo a una nave, ambas de un millón de toneladas de peso [M. Weiss/CfA].

Las explosiones rápidas de radio, brotes brevísimos y muy energéticos de radiación en la longitud de onda de radio, es uno de los problemas más candentes que permanecen sin resolver en astrofísica (puede verse al respecto la noticia publicada aquí «Nace la era de las explosiones rápidas de radio»). En unos milisegundos liberan la energía de 500 millones de soles. De momento, solo se han registrado, con instrumentos instalados en tierra, 17 brotes así.

Hay diversas hipótesis, pero ahora dos astrofísicos, Avi Loeb, científico muy conocido, catedrático de Harvard y presidente de su departamento de astronomía, y Manasvi Lingam, de Harvard también, se atreven a meter a los extraterrestres en el juego. Merece la pena, escriben, examinar un origen artificial de las señales, y proceden a elaborar un análisis estrictamente científico de esa posibilidad.

La motivación está en que la aparición de las señales no resulta casual del todo. Desde mayo de 2015 los radiotelescopios han captado una serie entera de esos destellos, y parecen proceder de una misma fuente: una galaxia enana que se encuentra a unos tres mil millones de años luz de distancia. No es imposible, según Loeb, que las señales pudieran haberse generado artificialmente y cree que la razón no sería tan misteriosa. También en la Tierra se ha pensado en usar pulsos de radiación así (aunque no de magnitud tan descomunal) para efectuar viajes espaciales con velas (en el sentido de la palabra en que se dice que un barco tiene velas) de luz (es decir, impulsadas por luz). La NASA tiene planes al respecto, pero también hay empresarios privados que han puesto sus ojos en la idea con el propósito de enviar una sonda minúscula a Alpha Centauri, proyecto en el que está muy implicado Loeb (próximamente, Investigación y Ciencia publicará un artículo sobre esa iniciativa).

Construir un emisor que reproduzca los destellos observados físicamente es posible. Para acelerar una nave con una vela de luz, un rayo debe estar continuamente enfocado (mientras dure la fase de aceleración) en ella, pero a causa del movimiento de la nave y de la fuente del rayo este solo apuntaría hacia nosotros brevemente. La distribución de frecuencias, la forma del espectro, de los brotes rápidos de radio es casi la óptima para una impulsión con vela de luz, argumentan Loeb y Lingam, lo que redundaría en beneficio de su hipótesis. Los modelos actuales que intentan explicar el fenómeno, suponiéndolo la consecuencia de colisiones de estrellas de neutrones o de agujeros negros, son también meras especulaciones. Pero que los colegas de Lobe y Lingam se queden convencidos con la nueva posibilidad de explicación es más que dudoso.

Más información en arXiv.
Fuente: spektrum.de/Lars Fischer

 

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