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24 de Octubre de 2019
Medicina

Una proteína que protege las neuronas tras una hemorragia cerebral

En ovejas, la administración de esta molécula secretada de forma natural por el organismo, aunque en cantidad insuficiente, inhibe la toxicidad neuronal de la hemoglobina libre.

Tras el accidente cerebro vascular, los glóbulos rojos se acumularían en el líquido cefalorraquídeo donde distintos mecanismos inducirían su degradación y liberarían la hemoglobina. En la imagen, representación artística de glóbulos rojos en un vaso sanguíneo. [Pixabay]

Para un tercio de los supervivientes de un aneurisma cerebral subaracnoideo, la amenaza no desaparece con la hemorragia, ya que, con posterioridad, la hemoglobina liberada por los glóbulos rojos, o eritrocitos, puede dañar las neuronas. Ahora, Dominik J. Schaer y su equipo, del Hospital Universitario y la Universidad de Zúrich, junto con investigadores de Estados Unidos, proponen el uso de haptoglobina, otra proteína de la sangre, como estrategia terapéutica para evitar dicha neurodegeneración. La revista The Journal of Clinic Investigation publica las conclusiones del estudio.

Tras el accidente cerebrovascular, el organismo absorbe la sangre acumulada entre el cerebro y el delgado tejido que lo recubre, las meninges. Durante este proceso, los eritrocitos presentes en el líquido cefalorraquídeo, que baña el encéfalo y la médula espinal, se degradan. Como resultado, la concentración de hemoglobina libre aumenta e inicia la formación de radicales libres, involucrados en alteraciones como el estrechamiento de los vasos sanguíneos, la isquemia o el fallo cardíaco.

En este contexto, la proteína haptoglobina posee la capacidad de unirse a la hemoglobina y reducir así su toxicidad para el tejido cerebral. Sin embargo, la cantidad de haptoglobina secretada de forma natural por el organismo resulta insuficiente. Por consiguiente, los científicos evaluaron la posibilidad de administrar haptoglobina purificada a partir de plasma humano a modo de refuerzo.

Los experimentos, realizados en ovejas, mostraron que la inyección de la proteína, directamente en el líquido cefalorraquídeo, inhibe la aparición de vasoespasmos cerebrales. Es decir, el estrechamiento de los vasos sanguíneos que ocasiona la disminución del flujo de sangre y compromete la supervivencia de las células del cerebro. Asimismo, también evitaría la entrada de la hemoglobina libre al tejido cerebral, ya que la unión de ambas proteínas origina complejos proteicos de gran volumen.

Schaer y sus colaboradores corroboraron el hallazgo en un modelo ex vivo porcino, ampliamente usado a fin de estudiar enfermedades cardiovasculares humanas. Para los autores, en un futuro, el tratamiento con haptoglobina podría reducir el daño neurológico de los pacientes, después del aneurisma, además de mejorar su calidad de vida.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Haptoglobin administration into the subarachnoid space prevents hemoglobin-induced cerebral vasospasm», de M. Hugelshofer et al., en The Journal of Clinical Investigation, publicado el 27 de agosto de 2019.

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