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12 de Mayo de 2020
Inmunología

Una vacuna para un virus asociado al desarrollo de la diabetes de tipo 1

Algunas hipótesis postulan que la infección por el virus de Coxsackie B podría desempeñar un importante papel en la reacción autoinmunitaria que destruye las células pancreáticas productoras de insulina.

Además, la nueva vacuna también ofrecería protección ante otras enfermedades graves ocasionadas por el patógeno, como la miocarditis o inflamación del tejido de miocardio. En la imagen, serotipo 4 del virus de Coxsackie B (CVB4). [Wikimedia Commons]

El virus de Coxsackie B (CVB por sus siglas en inglés), que recibe su nombre por la ciudad del Estado de Nueva York donde fue aislado, es un enterovirus de la familia Picornaviridae cuya infección normalmente resulta leve o bien cursa sin síntomas. Sin embargo, sus seis serotipos, o variedades, también pueden causar enfermedades graves, como la miocarditis, la meningitis aséptica, la encefalopatía o la pancreatitis. Asimismo, la comunidad científica conjetura acerca de una posible relación entre el patógeno y el desarrollo de la diabetes de tipo 1.

Ahora, Malin Flodström-Tullberg y su equipo, del Instituto Karolinska en Suecia, junto con investigadores de las Universidades de Jyväskylä y Tampere, ambas en Finlandia, han desarrollado una vacuna contra este tipo de virus. Con este hito pretenden por un lado proteger a la población frente a las enfermedades ocasionadas por el microorganismo y, por el otro, demostrar su implicación en la aparición de la diabetes de tipo 1.

Esta enfermedad crónica puede manifestarse a cualquier edad, aunque se diagnostica con mayor frecuencia en niños y jóvenes. Los factores que desencadenan su desarrollo permanecen aún por esclarecer, a pesar de que algunas evidencias señalan la existencia de un componente genético. No obstante, los condicionantes ambientales también parecen desempeñar un papel relevante en la respuesta autoinmunitaria que ocasiona la destrucción de las células beta, productoras de insulina, en el páncreas. Así pues, los investigadores postulan que una infección vírica podría desencadenar dicho ataque del sistema inmunitario al propio tejido pancreático.

Una vacuna segura y eficaz

La vacuna diseñada en el estudio, publicado por la revista Science Advances, contiene una mezcla de los 6 serotipos del CVB (CVB1-6) inactivados e incapaces de replicarse. A fin de probar su eficacia y seguridad los científicos la inocularon en ratones. Los animales recibieron una dosis cada 2 semanas, durante 28 días. Ninguno de ellos mostró pérdida de peso o desarrolló efectos adversos. La respuesta inmunitaria apareció a los 14 días, después de la segunda administración, y la concentración de anticuerpos neutralizantes se mantuvo hasta el sacrificio de los animales, a los 84 días de la primera inyección. Asimismo, los roedores vacunados no se infectaron tras la exposición al virus.

Experimentos realizados con macacos Rhesus (Macaca mulatta) produjeron resultados parecidos en cuanto a seguridad e inmunogenicidad de la vacuna. Los humanos compartimos un 93 por ciento de nuestro material genético con este tipo de primates, por lo que estos animales constituyen uno de los mejores modelos preclínicos para evaluar las vacunas candidatas.

De forma interesante, la inmunización evitó la aparición de diabetes de tipo 1 en animales susceptibles de desarrollar la enfermedad a consecuencia de la infección por CVB. En concreto, tras la vacunación, los científicos no detectaron partículas del virus activas en la sangre de los ratones, ni tampoco alteraciones en los niveles de glucosa. En cambio, los animales no inmunizados mostraron síntomas de infección, así como un aumento anómalo de la concentración de azúcar en sangre, o hiperglucemia, además de un claro deterioro del tejido pancreático.

Para Flodström-Tullberg y sus colaboradores este resultado corrobora la hipótesis postulada por varios expertos en diabetes: la infección por CVB favorece el desarrollo de la diabetes de tipo 1. Asimismo, destacan que la nueva vacuna no solo evita la aparición de este trastorno, sino que también previene la inflamación del tejido de miocardio, o miocarditis, a consecuencia del virus.

Ahora, una compañía farmacéutica estudia la posibilidad de realizar ensayos clínicos en humanos. Los autores concluyen que la protección que la vacuna ofrecería a niños genéticamente predispuestos a padecer la diabetes de tipo 1 permitiría confirmar el vínculo entre el patógeno y la enfermedad.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «A hexavalent Coxsackievirus B vaccine is highly immunogenic and has a strong protective capacity in mice and nonhuman primates», de V. M. Stone et al., en Science Advances; 6:eaaz2433, publicado el 6 de mayo de 2020.

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