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14 de Enero de 2021
Percepción

Ver una pistola donde no la hay

Las personas que llevan un arma son más propensas a pensar que las otras también van armadas.

Sostener un arma hace sucumbir a una ilusión perceptiva particular: el «efecto de incorporación del arma». [iStock/ Ugurhan]

Desafortunadamente, no son infrecuentes los casos en los que un policía dispara a un civil desarmado. Un ejemplo de ello es la muerte de Stephon Clark, un ciudadano negro de Estados Unidos asesinado en 2018 en el patio trasero de su casa. Los agentes de policía creían que era el autor de múltiples robos de coche, por lo que le siguieron hasta su propiedad, donde confundieron el teléfono móvil que portaba en la mano con un arma. ¿Cómo es posible que ocurran tales sucesos? Si bien los estereotipos raciales pueden desempeñar un papel, otra razón, según Jessica Witt, de la Universidad Estatal de Colorado, podría residir en el «efecto de incorporación del arma» (gun embodiment effect). Según esta ilusión perceptiva recientemente descrita, las personas que poseen un arma son más propensas a percibir que las demás personas también van armadas. Los hallazgos se publican en Cognitive Research: Principles and Implications.

Para su estudio, los investigadores sometieron a más de 200 voluntarios al siguiente experimento: en una pantalla, les mostraron durante poco menos de un segundo y de manera sucesiva imágenes en las que aparecía una persona enmascarada que apuntaba a la cámara con un objeto. Los participantes debían indicar, con su brazo extendido, si el sujeto que habían visto sostenía un arma (moviendo el brazo hacia arriba) o un zapato (moviéndolo hacia abajo). Cuando hacían uno de esos gestos, ellos mismos sostenían en la mano un arma falsa o bien una espátula. Unos sensores registraban con precisión sus movimientos.

Según los autores, el efecto fue sutil, pero claro: si los voluntarios estaban «armados», tardaban unos milisegundos más en reconocer el objeto de la foto (un zapato). Además, la probabilidad de que clasificaran erróneamente el elemento como un arma aumentaba en un 1 por ciento. Hipotéticamente y trasladado el hallazgo al mundo real, ello supondría que si un policía armado se encuentra con diez personas desarmadas cada uno de los 250 días laborables del año, clasificaría, de manera errónea, un total de 25 de ellas como «individuo armado». En el estudio, el efecto se constató con independencia de la personalidad, impulsividad o experiencia con armas de los participantes.

Anna Lorenzen

Referencia: «Wielding a gun increases judgments of others as holding guns: a randomized controlled trial». J. K. Witt et al., publicado en línea en Cognitive Research: Principles and Implications, vol. 5, 16 de noviembre de 2020.

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