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1 de Enero de 2011
Psicología

Compra compulsiva

Las compras pueden pasar de ser por necesidad o simple placer ocasional a convertirse en un afán desmedido que requiere tratamiento. Sin embargo, los afectados no piden ayuda hasta que las deudas les ahogan o su relación de pareja tambalea.

© ISTOCKPHOTO / Zeynep Ogan

En síntesis

Adquirir objetos inútiles de forma persistente y durante un período prolongado puede significar un trastorno de adicción a la compra: el acto de comprar activa la sensación de placer que, sin embargo, no tarda en desvanecerse.

Los afectados son conscientes de la inutilidad de sus actos, mas no pueden controlarlos. Las consecuencias son sentimientos de miedo, vergüenza y depre­siones... además de una deuda creciente.

Existen pocos tratamientos para este tipo de trastorno. La terapia conductual demuestra los primeros resultados de éxito.

La primera vez que la señora L. acudió a la consulta estaba abatida. Las peleas con su marido eran continuas. El motivo, por regla general, las cartas de aviso de facturas impagadas que llenaban el buzón de casa. La señora L., al parecer, derrochaba demasiado dinero en ropa y complementos para el hogar. Día sí, día también se encaprichaba con artículos que «necesitaba» poseer. Pero la ilusión en los objetos recién adquiridos descendía presto. No obstante, no podía resistirse al impulso de comprar y seguir comprando. Incluso a veces ocultaba las compras para que no las vieran ni su marido ni sus hijos. El sótano ya estaba repleto de cajas desbordadas con floreros, cojines y candeleros. Por miedo, la señora L. no comprobaba el saldo de su cuenta bancaria; tampoco se atrevía ya a abrir el correo. Su comportamiento la avergonzaba tanto que no podía hablar del tema con nadie.

Sin embargo, muchas personas presentan el mismo problema que la señora L.: para ellas, la necesidad de comprar se convierte en una adicción. Al principio, las compras resultan un modo de ahuyentar el mal humor o de recompensar el trabajo realizado; después, con el tiempo y la persistencia, se convierten en un problema serio que requiere tratamiento. Entre los psicólogos se conoce como «compra compulsiva».

Los afectados casi nunca utilizan los objetos comprados. Muchas veces ni los desempaquetan. Con frecuencia silencian haberlos adquirido o los esconden. Incluso en muchos casos se olvidan por completo de su existencia. El tipo de producto depende de las preferencias de cada cual: desde zapatos y bolsos, pasando por artículos electrónicos o utensilios de cocina, hasta alimentos. No siempre las compras son de consumo propio; en ocasiones estas personas también gustan obsequiar a los demás. Algunos afectados se complacen con los cumplidos y la atención personal y exclusiva que reciben a cambio, incluso con el trato casi amistoso de los vendedores. En cambio, otros prefieren el supuesto anonimato que les proporciona la compra por catálogo e Internet.

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