Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Cuadernos MyC
  • Septiembre/Diciembre 2018Nº 21

Aprendizaje

Fobia escolar y rendimiento académico

Para algunos niños asistir a la escuela supone un verdadero suplicio: la sola idea de ir al colegio les produce ansiedad y temor. Esta reacción limita, por lo general, su formación educativa y social.

Menear

La mayoría de los niños y adolescentes experimentan temores leves y transitorios asociados con la edad, los cuales, por lo general, remiten de manera espontánea en el transcurso del desarrollo. Sin embargo, una pequeña proporción de miedos infantojuveniles son de intensidad elevada y persistentes, incluso hasta la adultez. Estos temores se convierten en un problema, pues interfieren en el funcionamiento diario del niño y de su familia. Es el caso de la fobia escolar.

En la actualidad este trastorno se describe como una grave dificultad del niño para asistir o permanecer en el colegio de forma regular y durante al menos cuatro semanas debido a una ansiedad y un miedo extremos, emociones que se relacionan con algunos aspectos o situaciones concretas del ámbito escolar (miedo a jugar durante el recreo, a hablar en clase, al docente, a otros niños, a la evaluación, al bajo rendimiento académico, etcétera).

Entre los diversos trastornos de ansiedad, la fobia escolar es la que más repercute sobre el ajuste académico y social del niño y adolescente, puesto que le supone no acudir a la escuela y, por lo tanto, le priva de los conocimientos y las habilidades sociales que allí se aprenden y perfeccionan a través de las relaciones interpersonales.

El llanto, la angustia ante la «amenaza» de ir al colegio, las explosiones de cólera (acompañadas de conducta agresiva cuando se fuerza al niño a entrar en el centro) y un exceso de quejas somáticas (dolor de estómago, cefaleas, náuseas o vómitos) son algunas de las reacciones emocionales más frecuentes en la fobia escolar. Como consecuencia, el niño presenta una conducta de evitación o huida del colegio, ataques de pánico si se le fuerza a ir o una actitud de total inhibición. Mientras que algunos se niegan a abandonar el hogar, otros se ponen en camino pero entran pronto en crisis, y otros llegan al colegio mas pasan todo el tiempo con algún cuidador.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados