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Actualidad científica

  • 13/12/2018 - Tecnología

    Un dispositivo para medir nuestra exposición al sol

    Colocado en la piel o la ropa, el pequeño aparato aporta datos sobre la cantidad de radiación ultravioleta, visible e infrarroja que acumula el organismo. Destacan sus múltiples aplicaciones tanto cosméticas como médicas.

  • 12/12/2018 - Climatología

    Oscurecer el sol para enfriar la Tierra: el primer experimento

    Unos investigadores tienen pensado rociar la estratosfera con partículas que reflejen la luz solar. En última instancia, de esta forma se podría reducir deprisa la temperatura de la Tierra.

  • 12/12/2018 - Envejecimiento

    La tenacidad beneficia la salud física

    Las personas de edad avanzada tenaces pero también flexibles en sus objetivos gozan de un espacio vital mayor y, con ello, de más relaciones sociales y actividades físicas.

  • 11/12/2018 - glaciología

    Se acelera la pérdida de hielo de Groenlandia

    Los testigos de hielo, los datos de los satélites y los modelos climáticos revelan la violenta transformación de la vasta capa de hielo.

  • 11/12/2018 - Neuropsicología del desarrollo

    ¿Infecciones que desencadenan trastornos mentales?

    Un estudio realizado en Dinamarca asocia la invasión de microrganismos patógenos, durante la infancia y adolescencia, con el desarrollo de la esquizofrenia y otras alteraciones de la personalidad y la conducta.

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  • Septiembre/Diciembre 2018Nº 21

Adolescencia

¿Joven, herido y cansado de vivir?

Casi uno de cada cinco adolescentes se ha lesionado alguna vez de manera intencionada con cuchillas de afeitar o cigarrillos. ¿Cómo se puede reconocer y ayudar a un alumno que se autolesiona?

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El mes pasado recibí la llamada de una profesora. No sabía cómo actuar. Una de sus alumnas se autolesionaba desde hacía más de año y medio: mediante una cuchilla de afeitar se producía cortes en el antebrazo con regularidad. Durante mucho tiempo, Pía, de 15 años, había logrado ocultar sus heridas bajo la manga larga de sus jerséis o camisetas. Pero una compañera de clase descubrió las marcas en el vestuario, después de la clase gimnasia. Preocupada por su amiga, se lo explicó a la tutora. La profesora buscó de inmediato a la alumna para hablar con ella. Le pidió que le mostrara las heridas y le preguntó el motivo de las lesiones. Pía explicó que cuando se hacía daño conseguía manejar sus sentimientos negativos y tensiones internas. No quiso explicar nada más. La tutora temió por la vida de la adolescente.

En muchos aspectos, esta situación no resulta infrecuente. Según estudios efectuados a escala internacional, gran parte de los educadores y trabajadores sociales en el ámbito educativo se sienten inseguros cuando deben tratar con adolescentes que se autolesionan. Por lo general, reaccionan con espanto, a menudo con compasión y, en parte, con rechazo, repugnancia e incomprensión. Muchos se preguntan si las autolesiones pueden indicar un riesgo de suicidio. Según afirman, habitualmente no saben cómo afrontar la conversación con esos adolescentes y ofrecerles apoyo. Rara vez, los profesionales del mundo de la enseñanza han recibido formación específica para el manejo de estos casos. Sin embargo, casi todos deben enfrentarse a estas situaciones en algún momento.

Las conductas autolesivas durante la adolescencia constituyen un fenómeno común. Un 18 por ciento de los menores de 19 años de todo el mundo, es decir, casi uno de cada cinco, afirma haberse producido conscientemente lesiones físicas durante el último año. Con todo, el porcentaje de los jóvenes que acostumbran a hacerlo con regularidad es mucho menor. Para lastimarse suelen emplear cuchillas de afeitar o cigarrillos, o se aplican desodorante en espray a una distancia mínima de la piel, de modo que se producen quemaduras por el frío. Algunos chicos explican que golpean la pared con la mano hasta que les sangra y sienten alivio. Por lo general, tras estas conductas no subyace la intención de quitarse la vida. Este trastorno se conoce como conducta autolesiva no suicida.

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