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1 de Julio de 2013
Nutrición

Alimento para la psique

Numerosos estudios constatan el dicho: somos lo que comemos. Según revelan, el ácido omega 3 repercute en especial sobre el ánimo. Es posible que una porción extra de pescado disminuya incluso el riesgo de padecer enfermedades mentales.

FOTOLIA, DE ARRIBA ABAJO: WITOLD KRASOWSKI, DELARUE, HELLE M., MIKHAIL MANDRYGIN, O. MEERSON

En síntesis

Los ácidos grasos que incluimos en la dieta influyen sobre nuestro equilibrio psicológico.

El exceso de grasas hidrogenadas y de azúcar perjudican el estado de ánimo y la capacidad de aprendizaje. Por el contrario, determinados ácidos grasos omega 3 (presentes sobre todo en las grasas del pescado), previenen la depresión, las psicosis y las conductas impulsivas.

El efecto beneficioso se atribuye a cambios en la membrana de las neuronas, lo que facilita la transmisión de señales. El factor de crecimiento BDNF actúa como mediador.

«Quién sabe si no le debemos la bomba neumática a una sopa bien cocinada o la guerra a una mal cocida», filosofaba Georg Christoph Lichtenberg (1742-1799). A pesar de que la calidad de una sopa tampoco decida irremediablemente el destino del mundo, el famoso naturalista y escritor de aforismos de Gotinga iba bien encaminado. ¿Quién no ha experimentado una mejora del ánimo tras degustar un delicioso bocado o, por el contrario, una sensación de apatía y lasitud tras zamparse una hamburguesa con sus patatas fritas, alitas de pollo y refresco de tamaño gigante?

El director de documentales Morgan Spurlock experimentó en su propia piel el sufrimiento que se infringe a la psique cuando se sigue una dieta desequilibrada de manera regular. Para su película Super size me se propuso desayunar, almorzar y cenar durante 30 días tan solo en establecimientos de la cadena de comida rápida McDonald’s. El reto conllevó consecuencias desastrosas para su cuerpo y su mente, según testimonia el filme. Al término del rodaje, Spurlock pesaba once kilos de más, su índice hepático era preocupante y se sentía deprimido. El cineasta describió su estado de ánimo de «irritable, furioso e infeliz».

Ese autoexperimento carece, no obstante, de fundamentos científicos. Un caso único no proporciona resultados estadísticos concluyentes (deben tenerse en cuenta factores como el metabolismo individual y el azar). Tampoco contrasta las conclusiones. Con el fin de solventar tales carencias y verificar los datos desde el rigor de la ciencia, Frederik Nyström, de la Universidad de Linköping, replicó la experiencia en 2010 bajo condiciones controladas de laboratorio.

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