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1 de Marzo de 2012
Terapia preventiva

Muñecas contra la delgadez y la obesidad

Los adolescentes corren especial riesgo de sufrir trastornos de conducta alimentaria, entre ellos, anorexia, bulimia y atracón compulsivo. Algunos programas de prevención en escuelas alemanas han mostrado su eficacia para atenuar el problema.

CORTESÍA DE UWE BERGER

En síntesis

Los trastornos de la conducta alimentaria comienzan, por lo general, en la pubertad. Los programas para su prevención deben iniciarse antes.

Los conocimientos, la actitud y el comportamiento alimentario de los adolescentes se modifican, sobre todo, a través de los juegos.

Las primeras evaluaciones de los proyectos preventivos realizados en colegios alemanes revelan que la conducta alimentaria y la idea de la propia figura en los escolares pueden modificarse de forma duradera.

Recreo en el colegio Goethe de Erfurt. Anne y Lisa, de 12 años, se apresuran al puesto de salchichas situado detrás del patio escolar. Lisa, admirada por todos por sus medidas de modelo y su aspecto deportivo, corre delante, seguida de su amiga, algo regordeta y jadeante. Cuando Anne alcanza el mostrador totalmente exhausta, Stefan, su amor platónico, se da la vuelta y dirigiéndose a las dos muchachas suelta: «¡Ay, por qué nuestra querida y rellenita Anne no jugará con el mismo entusiasmo al voleibol!». Anne, roja como un tomate, se aleja llorando desconsolada. Ni se imagina que su amiga Lisa se meterá los dedos en la garganta para echar cuanto antes las salchichas en la taza del inodoro.

Los problemas de las dos amigas son característicos de su edad: la figura y los alimentos constituyen el tema principal de charla en los patios del colegio a los 12 años. En su intento por alcanzar el ideal de la delgadez, cada vez más, las jóvenes entran a esa edad en una espiral de miedo a la gordura y ayuno permanente, asociada en ocasiones a episodios de voracidad y vómitos secretos. De hecho, las tasas de obesidad de los menores se han duplicado en los últimos 15 años. Los chicos en particular toman demasiada grasa y dulce por frustración ante las burlas o la marginación.

Cuando un adolescente muestra por primera vez un trastorno del comportamiento alimentario, atajarlo resulta difícil: uno de cada dos intentos de tratamiento fracasa. Para que el problema no llegue a ese punto, los expertos insisten en la prevención. La escuela es el lugar más indicado para llevar a cabo los programas preventivos: allí es donde niños y adolescentes pasan mucho tiempo juntos, charlan y critican las costumbres alimentarias y los problemas de peso con sus amigos; también es donde deslumbran personajes como la delgada Lisa y el esbelto Stefan.

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