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1 de Julio de 2003
Psicología social

Elección de pareja

Mire a su esposa o marido con detenimiento. ¿Le recuerda a alguien? Algunos psicólogos sustentan que nos enamoramos de personas que se parecen a nuestros padres, sean biológicos o adoptivos.

ISTOCK / GEBER86

En síntesis

De forma inconsciente, las personas consideramos más atractivas las caras que nos recuerdan a nuestros padres. Ello nos lleva a que busquemos una pareja que se parezca a nosotros o a nuestros familiares.

Aunque más sencilla que en el caso de los humanos, los mamíferos también presentan una «impronta sexual»: eligen pareja basándose en sus progenitores.

La preferencia por personas que se asemejan a nuestros padres podría aportar una explicación biológica al complejo de Edipo descrito por Sigmund Freud.

Se dice que, en cuestión de amores, los opuestos se atraen. Pero eso no coincide con los resultados de las investigaciones dirigidas por David Perrett. En el Instituto de Psicología de la Universidad de Saint Andrews, los iguales atraen infaliblemente a los iguales. Y aunque aquí no se trate de atracción sexual, sino de mirar en las pantallas de los ordenadores a hipotéticos compañeros de pareja, los resultados de Perrett han levantado una auténtica polvareda.

Desde hace más de diez años, Perrett y su equipo vienen realizando test como el siguiente: colocan a grupos de estudiantes ante unos monitores en los que se les presentan largas series de rostros. A continuación, los participantes deben responder preguntas sencillas, aunque esclarecedoras. Por ejemplo: «¿Quién te gusta más?».

Con su trabajo se proponen extraer las características comunes esenciales para que una cara resulte atractiva. Sus resultados han aparecido en tantos periódicos en los últimos años que la mayoría de datos ya resultan conocidos. Al igual que otros equipos de psicólogos, Perrett y sus colaboradores han constatado que las personas de perfil normal tienen algo especial que atrae a los demás. Si se entrecruzan muchos rostros, se obtiene una mezcla anodina, pero curiosamente atractiva. Y este resultado consigue una mejor calificación que incluso el más bello de todos los semblantes.

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