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1 de Octubre de 2004
Psicología

Origen de los celos

A la luz de la investigación reciente, las diferencias sexuales que la psicología evolutiva atribuye a este sentimiento ancestral se desvanecen: hombres y mujeres parecen sufrir los celos por igual.

SYBIL HART, HUMAN DEVELOPMENT AND FAMILY STUDIES

En síntesis

El número de hombres que asesinan por celos supera al de mujeres. Los psicólogos intentan desvelar posibles diferencias sexuales en la naturaleza y el origen de la celotipia.

Según la psicología evolutiva, al proporcionar una ventaja adaptativa, los celos habrían originado en los circuitos cerebrales de nuestros ancestros un «módulo innato» con especificidad sexual. Pero ni los estudios basados en autoinformes ni las medidas psicofisiológicas apoyan esta hipótesis.

La interpretación de los celos halla mejor encaje interpretativo en el marco de la sociobiología del conocimiento y de la teoría del desarrollo, pues su origen se halla en un proceso cognitivo complejo.

No era amor lo único que se respiraba el día de San Valentín de 2003: en aquella misma fecha, un jurado de Texas declaraba a Clara Harris culpable de haber asesinado a su marido "en un arrebato de pasión". Tras descubrirlo en un hotel con la amante, decidió atropellarlo, haciendo pasar varias veces el coche sobre su cuerpo. Mientras otros seguían celebrando el día de los enamorados, la "asesina del Mercedes" era condenada a 20 años de cárcel.

Harris no fue la primera mujer acusada de cometer asesinato por un ataque de celos. Según varios estudios, la celotipia figura entre las tres principales causas de homicidio intencionado con móvil conocido; las otras dos son la violencia de una pelea y la comisión de un delito. Esta cegadora emoción ha sido fuente de inspiración para la poesía, la novela, el teatro, la ópera y el arte de todas las épocas. Hoy centra la atención también de los psicólogos, que, en su afán de hallar una explicación científica, la han abordado desde diversos enfoques teóricos.

Los primeros estudios se centraron en la interpretación freudiana. Su influencia todavía se advierte en la bibliografía psiquiátrica. Pero, igual que en otros ámbitos de la psicología, la investigación reciente ha tomado un rumbo distinto: ahonda en la naturaleza y el origen de esta dolorosa y peligrosa faceta del amor.

La mayoría de nosotros conocemos los celos porque los hemos sufrido en nuestra propia piel. ¿Quién no se ha mostrado celoso cuando, por ejemplo, algún rival ha amenazado la estabilidad de una relación amorosa? Dada la intrincada naturaleza de las relaciones sociales, cualquier teoría que pretenda describir los celos deberá entrañar cierta complejidad. De ahí que la investigación se centre en la influencia de los factores sociales y cognitivos sobre la incidencia y expresión de este sentimiento. Algunos psicólogos han explorado los factores culturales; han descubierto que son más frecuentes en las culturas que confieren importancia social al matrimonio y solo aprueban el placer sexual entre cónyuges, así como en las que valoran sobremanera la propiedad privada. Otros han intentado explicar por qué unos individuos se muestran celosos ante la más mínima provocación y otros, en cambio, parecen menos susceptibles. (En estos estudios se han considerado elementos muy diversos, desde la personalidad hasta el apego a los progenitores o quién obtiene mayor beneficio de la relación.)

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