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1 de Mayo de 2005
Psicoterapia

Terapia sistémica

Para superar los trastornos psíquicos, este método terapéutico se apresta a comprenderlos desde el trasfondo de la convivencia o relación familiar.

ISTOCK / LITTLEBEE80

En síntesis

La terapia sistémica se desarrolló a mediados del siglo xx en Estados Unidos para tratar a las familias. Pronto, su práctica se expandió a Europa.

Se basa en los modelos de comunicación que envuelven el trastorno psíquico del paciente. Por ello, el terapeuta pone especial atención en los patrones de interacción.

A diferencia de otras orientaciones terapéuticas, el tiempo entre sesión y sesión es dilatado: a veces de tres a seis semanas. El tratamiento no supera las diez sesiones.

Luisa y Pedro han cumplido la treintena. No tienen hijos. Se han apuntado a una terapia sistémica de pareja. «No podemos seguir así», declaran. ¿Qué les pasa? Llevan siete años viviendo juntos, pero la comunicación entre ellos se ha interrumpido. Desde hace tres años no mantienen relaciones sexuales. A la vuelta del trabajo, Pedro se sienta ante el televisor. Luisa se va a dormir. Siempre se encuentra cansada. En pocas palabras, a su convivencia le falta nervio.

Ambos tienen miedo. Ella, de morir pronto de cáncer, como su madre. Él, a no superar la cincuentena, como su padre. Buscan ayuda para decidir si se toman en serio su relación, pasan por vicaría y tienen hijos, o si, por el contrario, es mejor que se separen. En cualquier caso, la situación actual les resulta insoportable.

La primera sesión infunde a la pareja un atisbo de esperanza de alcanzar una mejora en la relación. Pero en la cita siguiente, concertada para cinco días después, señalan que todo ha vuelto a ser como antes. Este anquilosamiento del problema de la relación despierta la atención de la terapeuta. Al parecer, ambos invierten mucha energía en mantener la situación, poco satisfactoria. Les pregunta: «¿Cómo habéis conseguido que todo quede igual que antes?» «¿Qué habéis aportado?» Los dos ignoran la respuesta; sencillamente, se abandonaron a la rutina.

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