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  • Enero/Abril 2019Nº 22

Terapia

Los efectos saludables de cantar

Participar en un coro favorece al cuerpo y a la mente. Entre otros beneficios, alivia el dolor y la depresión. Desde la psicología y la medicina se indagan las bases de este fenómeno.

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Los cantos resuenan por los pasillos de la Clínica Universitaria de Colonia. En  ocasiones se oye una solista; en otras, un conjunto de voces. Una veintena de pacientes de cáncer y colaboradores del centro cantan una melodía pegadiza que se acompaña, a sabiendas, de una letra sencilla de recordar. Ello favorece que participen todos. «No hay errores, solo variaciones», señala Norbert Hermanns, musicoterapeuta y uno de los directores del coro.

Cada semana, los miembros de la coral se reúnen en la capilla de la clínica. No necesitan partituras ni texto, pues ensayan las canciones varias veces para memorizarlas. Entonan piezas alegres, tranquilas o que llevan a la meditación. Aparte de cantar, ejecutan gestos relacionados con la letra de las melodías. Unas lágrimas se escapan de vez en cuando. «Muchos pacientes hallan en el canto un modo de acceder a sus sentimientos y de liberarlos. Eso les proporciona alivio», explica Hermanns.

Las personas con enfermedades graves ganan nuevas fuerzas y esperanzas al participar en un grupo de música. «La voz y el ánimo guardan una estrecha relación», afirma el musicoterapeuta. Cuando una persona eleva su voz, se siente más segura de sí misma. Al mismo tiempo, el canto estimula la autoconsciencia y el contacto con los demás. «Ese aspecto resulta muy importante sobre todo para los pacientes de cáncer, puesto que a menudo su enfermedad hace que se sientan aislados.»

Por todos es sabido que la música puede modificar nuestro ánimo y despertar nuestras emociones, ya sea en una sala de conciertos, un estadio de fútbol o en el salón de casa. Pero ¿sabemos de qué modo influyen las melodías sobre nuestro cerebro? Stefan Koelsch, profesor de psicobiología y psicología de la música en la Universidad Autónoma de Berlín, emplea las canciones y las técnicas de neuroimagen para investigar este enigma. Con las melodías provoca diversas emociones (alegría, tristeza, etcétera) en los probandos; con los escáneres, observa qué sucede en esos momentos en el cerebro de los sujetos.

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