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1 de Octubre de 2010
Medicina

Diagnóstico precoz con técnicas de neuroimagen

Hasta ahora, los médicos sólo podían diagnosticar con certeza la enfermedad de Alzheimer tras el fallecimiento del paciente. Hoy, la investigación ha llevado a crear un programa informático que reconoce de forma automática la patología a partir de neuroimágenes.

En la etapa avanzada de la enfermedad de Alzheimer puede ocurrir una destrucción considerable del tejido cerebral (izquierda), como muestra la comparación con el cerebro de una persona sana (derecha). Hoy, los investigadores pueden reconocer las primeras alteraciones cerebrales mediante los estudios de neuroimágenes por resonancia nuclear. [AGENTUR FOCUS / SPL / ALFRED PASIEKA]

En síntesis

La técnicas de neuroimagen facilitan el diagnóstico. Entre estas se encuentra la tomografía computarizada. Estas imágenes se utilizan para descartar otras causas posibles de la pérdida de memoria, como un tumor cerebral.

En un plazo de cinco a diez minutos, un ordenador de sobremesa analiza las imágenes obtenidas por resonancia magnética.

Pese a los resultados alentadores, resta dar respuesta a una serie de interrogantes antes de introducir el diagnóstico automático como una herramienta más para la diagnosis.

Suele empezar con reacciones baladíes: ¿Me podría repetir el número de teléfono? A veces se olvidan ciertos nombres. De forma paulatina, se van borrando de la memoria los sucesos más recientes. Esta progresiva pérdida de recuerdos conduce a menudo a los afectados y a sus familiares hasta nuestra consulta de la memoria en la Clínica Universitaria de Friburgo. ¿Significan las pequeñas lagunas en la memoria los primeros signos de alarma de la enfermedad de Alzheimer?

Para conocer la respuesta, se realizan algunas pruebas. Por ejemplo, se requiere al paciente que memorice una serie de palabras o que represente en una esfera una determinada hora del día. Aunque tales pruebas ayudan al diagnóstico, no son concluyentes: la obtención de un mal resultado no apunta necesariamente a una demencia. Una baja o mala solución de las pruebas podría obedecer también a un estado depresivo o quizás a otra alteración funcional del cerebro.

De la misma manera, personas que han mostrado desde siempre y hasta ese momento una memoria extraordinaria podrían considerarse a partir de los buenos resultados en los ejercicios mentales como sanas, cuando en realidad su cerebro puede estar sufriendo alteraciones patológicas incipientes. Asimismo, la sensación subjetiva de que se tiene una mala memoria podría deberse a una apreciación crítica de las propias capacidades. De ese modo, los olvidos que en un principio pueden parecer patológicos si se contraponen con el rendimiento memorístico de una persona joven, no son más que consecuencia de la pérdida de memoria propia de la edad.

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