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1 de Noviembre de 2007
Tecnología

Tomografías y resonancias cerebrales ante los tribunales

Los tribunales están empezando a admitir las imágenes del cerebro como prueba, pero la técnica actual se halla muy lejos de alcanzar fiabilidad suficiente para determinar la culpabilidad o la inocencia.

ISTOCK / LUIS CARLOS TORRES

En síntesis

En Estados Unidos se permite el uso de las neuroimágenes en los tribunales. Los abogados las utilizan para demostrar que el acusado presenta estructuras o funciones cerebrales anómalas que repercuten en su comportamiento.

No obstante, las técnicas de neuroimagen acaban con el componente humano de las acciones, esencial en la ley, objetan los críticos de esta medida. También violan derechos valiosos, como el de la intimidad.

De momento, los escáneres cerebrales ofrecen un escaso valor predictivo. Además, falta consenso entre los científicos sobre la validez de estas técnicas. Se necesita más investigación básica y experiencia para su incursión en el terreno judicial.

Imagine que es usted un juez que preside el juicio de un individuo, llamémosle Belarmino, acusado de un asesinato espeluznante. Las pruebas materiales son contundentes y las declaraciones de los testigos, condenatorias. No parece haber duda razonable de que Belarmino cometiera el crimen.

De pronto, la defensa pregunta si puede presentar imágenes del cerebro de Belarmino tomadas por resonancia magnética (RM). Los abogados quieren aportar estas imágenes para demostrar que su cliente sufre una anomalía cerebral. Argumentarán que la anomalía en cuestión justifica un veredicto de inocencia (porque Belarmino no tenía intención de matar, ni premeditó el asesinato). O quizá soliciten un veredicto de inocencia por trastorno mental (porque Belarmino no tenía control sobre sus actos). O tal vez pidan una condena por delito menor (porque Belarmino no era completamente responsable, o puede que, simplemente, porque los miembros del jurado deberían sentir lástima de personas con alteraciones cerebrales).

La acusación sostiene que los escáneres no deben admitirse como prueba porque la imagen del cerebro de Belarmino y el testimonio de respetables científicos puede influir en el jurado mucho más de lo justificable. ¿Permitiría usted, si fuera el juez, que se mostraran los escáneres cerebrales? ¿Cómo valoraría una prueba de ese tenor?

No hablamos a humo de pajas. Los tribunales de Estados Unidos ya están permitiendo las tomografías por emisión de positrones (TEP) del metabolismo cerebral y las RM de estructuras o funciones anormales del cerebro. En estos casos, los abogados han utilizado las neuroimágenes para demostrar la existencia de una alteración cerebral que repercutiría en el comportamiento de un acusado y, por lo tanto, disminuiría su culpabilidad o grado de responsabilidad en la comisión del delito. Se han escrito duras páginas editoriales contra estas prácticas. Con todo, amplias capas de la población y personal del sistema judicial creen que las imágenes, sobre todo los nuevos escáneres anatómicos y funcionales que presentan las RM, podrían servir por sí solas para valorar la causa profunda del comportamiento aberrante de un inculpado.

La neurociencia ha entrado en los tribunales de justicia. Por botón de muestra, No Lie MRI, Inc. y Cephos Corporation se crearon con la expectativa de que los tribunales solicitarían, cada vez más, escáneres cerebrales como prueba. Los abogados alegan que estas imágenes pueden descubrir si los testigos mienten, si los miembros del jurado o los jueces se guían por prejuicios y si los inculpados sufren discapacidad mental. En el caso de que tales promesas se ratificaran, la neurociencia reformaría el enjuiciamiento criminal. Después de todo, ya están funcionando en los tribunales otros tipos de técnicas avanzadas, como las pruebas de ADN. Los oponentes objetan que este tipo de técnica acaba con el componente humano, esencial en la ley. Temen, además, que los escáneres cerebrales violen los valiosos derechos de intimidad y de la debida acción judicial.

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