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  • Mayo/Agosto 2016Nº 14

Psicoterapia

Superar la depresión

Muchos pacientes con trastorno depresivo crónico sufrieron una experiencia de desatención durante la infancia. Ahora, ya de adultos, muestran problemas en sus relaciones interpersonales. Un método de terapia cognitivo-conductual específico trata de solventar este deterioro, entre otros objetivos.

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El televisor acompaña una noche más a Sandra M., de 32 años, y a su insomnio. En la pantalla aparece un psiquiatra. Habla de los síntomas típicos de la depresión: tristeza, inseguridad, falta de energía vital y trastornos del sueño. Según indica este tertuliano en el programa nocturno de salud, la enfermedad se cierne, como un tupido y sombrío velo, sobre todos los aspectos de la vida del afectado. Con angustia, la espectadora se reconoce en esa descripción.

Al contrario que la mayoría de las personas con depresión, Sandra no logra rememorar épocas pasadas en las que se encontraba mejor. Todo cuanto recuerda es sentirse aislada del mundo, tener poca confianza en sí misma y mirar hacia el futuro con pesimismo. Padece distimia, un trastorno crónico depresivo. A los síntomas usuales de la enfermedad se suman reiterados episodios de depresión que le causan pérdida de apetito y apatía. En esos períodos solo logra salir de la cama por las mañanas con gran esfuerzo.

Cuando Sandra acudió por primera vez al psiquiatra, sintió esperanzas. Las depresiones pueden tratarse con éxito mediante fármacos y psicoterapia, le indició. Sin embargo, la paciente no respondió al primer antidepresivo, tampoco al segundo ni al tercero. El médico intentó motivarla para que hablase con su superior acerca de los problemas que sufría a diario en el trabajo. En cada sesión, Sandra repetía que le resultaba imposible llevar a la práctica esos consejos. Debido a los intentos fallidos, el psiquiatra se mostraba cada vez más desorientado, lo que desanimaba nuevamente a la paciente.

Aunque los medios de comunicación hablan en ocasiones de la depresión como si se tratara de un malestar pasajero, no es cierto. Se estima que entre el 15 y el 25 por ciento de las personas padecen depresiones episódicas repetidas; además, el trastorno puede comenzar en la infancia o juventud y perdurar durante decenios e incluso toda una vida.

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