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1 de Julio de 2017
Neurología

Actividad cerebral reveladora

La técnica de la electroencefalografía permite descubrir cómo reacciona el cerebro de un bebé ante un estímulo determinado.

Mediante electroencefalografía (EEG) se registran las diferencias de tensión en la superficie craneal de los lactantes. El origen de estas señales son los llamados potenciales postsinápticos en las neuronas piramidales de la corteza cerebral: cuando una neurona libera neurotransmisores en la hendidura sináptica, los canales iónicos de la membrana postsináptica se abren. Ciertos iones (partículas con carga eléctrica) la atraviesan, lo que modifica el voltaje de la membrana. Estas diferencias de carga, sin embargo, son demasiado débiles para poderlas medir por separado en la superficie craneal. Por ello, el EEG suma las señales de varios miles o millones de neuronas.

Como la corriente se propaga por el cráneo, solo es posible localizar el origen de las señales de manera aproximada. La resolución espacial del EEG es muy baja. En cambio, la resolución temporal es mucho mayor.

Los investigadores clasifican las oscilaciones de tensión obtenidas en bandas de frecuencia (se miden en hercios, es decir, oscilaciones por segundo) que proporcionan información sobre el estado de actividad del cerebro. Por ejemplo, las ondas alfa presentan un abanico de frecuencias entre 8 y 13 hercios; se originan en situaciones de cansancio y relajación. Las ondas gamma (30-100 hercios), por el contrario, indican que estamos concentrados.

De los datos del EEG se pueden seleccionar los llamados potenciales relacionados con eventos (PRE). Estos se corresponden con la actividad cerebral modificada por un estímulo determinado (una imagen o un sonido). Los PRE no resultan fáciles de reconocer de la señal en bruto, ya que se superponen con señales de EEG inespecíficas, el llamado ruido de fondo. Por esa razón exponemos a nuestros probandos al mismo estímulo una y otra vez. Con ello obtenemos la media de las señales EEG correspondientes. El resultado final es la curva de PRE.

Estas curvas presentan picos y valles, los componentes de los PRE, que podemos asignar a un estadio determinado del procesamiento de la información. La descripción de los componentes se rige por su polaridad (oscilación de tensión negativa, N, o positiva, P) y la latencia, es decir, el retraso temporal con el que aparecen. Por ejemplo, N400 designa una oscilación de tensión negativa de 400 milisegundos después de la presentación del estímulo.

 

FUENTE: MPI FOR HUMAN COGNITIVE AND BRAIN SCIENCES, LEIPZIG; GEHIRN UND GEIST / MANFRED ZENTSCH (bebé); ISTOCK / HOCUS-FOCUS (monitor); CORTESÍA DE STEFANIE PEYKARJOU (bicicleta)

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