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1 de Julio de 2016
Psiquiatría infantil

La mejor prevención: alcohol cero

El consumo de bebidas alcohólicas durante el embarazo, sea cual sea la cantidad, supone un riesgo para el feto.

Los recién nacidos de madres que consumieron alcohol durante el embarazo pueden presentar rasgos faciales, modificaciones en el neurodesarrollo, así como alteraciones cognitivas, conductuales y de crecimiento características del trastorno del espectro alcohólico fetal (TEAF). Dicha afección, cuya forma clínica más grave es el llamado síndrome alcohólico fetal, constituye el trastorno adquirido durante el desarrollo del neonato más frecuente, a pesar de su fácil prevención: evitar las bebidas alcohólicas.

En la actualidad, existen varias cuestiones sobre la exposición prenatal al alcohol todavía pendientes de resolver. Por un lado, se desconoce la tasa real de mujeres embarazadas que consumen alcohol, entre otras razones, porque se carece de herramientas fiables para averiguarlo. Sin embargo, según algunos estudios, la cifra podría ascender a un 30 por ciento, porcentaje que en ciertos países, entre ellos los de Europa del Este, Canadá, Australia y Sudáfrica, alcanzaría el 60 por ciento de embarazadas.

En muchos casos, el feto se halla expuesto a las malformaciones que puede causar el alcohol durante el período crítico de la organogénesis, es decir, en las semanas anteriores a que la mujer confirme su embarazo. Aunque la mayoría de las gestantes tienden a reducir el consumo de bebidas alcohólicas, esta reducción depende en gran medida de los hábitos de ingesta antes de la concepción. A ello se suma el hecho de que numerosas mujeres embarazadas no consideran que «beber un poco» suponga un riesgo para el feto, según se ha constatado.

Artículo incluido en

La huella del alcohol en el feto

    • Reinhold Feldmann

Las mujeres embarazadas que consumen bebidas alcohólicas ponen en peligro a su hijo. Las consecuencias no se perciben en el bebé hasta un tiempo después de nacer, por lo que con frecuencia sus alteraciones físicas y psíquicas no se relacionan con la exposición prenatal al alcohol.

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