Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Octubre de 1998
Medicina

Dolor lumbar

Aunque no acabamos de conocer su etiología, han mejorado las opciones terapéuticas. A menudo, el poder curativo del propio cuerpo constituye el remedio más fiable.

JOHN W. KARAPELOU

En síntesis

El dolor lumbar es un síntoma que puede deberse a distintas afecciones, por lo que resulta difícil conocer su causa. Incluso las pruebas de imagen pueden llevar a diagnósticos erróneos.

El ejercicio físico constituye una medida importante para la prevención y el tratamiento de los problemas de espalda, sean agudos o crónicos.

Con frecuencia, el dolor lumbar desaparece de forma espontánea. Con todo, la hernia discal sigue siendo el principal motivo de cirugía de la espalda.

El catálogo de certezas de la vida suele limitarse a la muerte y a los impuestos. En una lista más verosímil habría que incluir el dolor lumbar. Hasta un 80 por ciento de los adultos lo sufren alguna vez. Se cuenta, además, entre los primeros motivos de visita al médico, de hospitalización, intervención quirúrgica y baja laboral. El coste combinado de la medicación asociado al dolor lumbar y a las compensaciones por incapacidad laboral se cifra en millones de euros. El dolor de espalda constituye, en efecto, una de las afecciones médicas no letales más importantes de nuestra sociedad. Pero eso no obsta para que su incidencia sea parangonable con la magnitud del misterio que lo acompaña.

Reparemos en la paradoja siguiente. La economía occidental es postindus­trial. Retrocede el trabajo pesado, se multiplican los sistemas automáticos y se van generalizando los robots. Por su parte, la medicina ha perfeccionado el diagnóstico por imagen de la médula espinal y ha desarrollado nuevas formas de tratamiento quirúrgico y médico. A pesar de todo, la incapacidad laboral debida al dolor de espalda está en aumento.

Considerar experto en dolores de espalda al médico quizá sea excesivo. En la mejor de las hipótesis, la medicina tiene una comprensión limitada de esa patología. Y lo que es peor, la pervivencia de ideas añejas podría haber agravado el problema. Las normas de antaño se basaban en pruebas débiles de inferencia fisiológica e informes de casos clínicos, más que en hallazgos clínicos obtenidos mediante ensayos rigurosos y controlados.

El lado bueno del asunto es que la mayoría de los pacientes se recuperarán bien y pronto, pese a la intensidad del dolor. Este pronóstico conserva su validez con independencia del tratamiento e incluso sin tratamiento alguno. Solo una minoría de pacientes causarán baja laboral. La mayoría de los que tengan que faltar al trabajo se podrán reincorporar antes de que transcurran seis semanas y solo una pequeña fracción cursará baja definitiva (alrededor de un uno por ciento de la fuerza laboral padece una incapacidad crónica causada por problemas de espalda). En conjunto, pues, el pronóstico de quien padezca dolor lumbar agudo es bastante bueno. El lado malo estriba en la recurrencia, frecuente. En su mayoría, los pacientes experimentarán algún otro episodio. Para nuestra fortuna, las recurrencias tienden a asemejarse al episodio original y la recuperación torna a ser general, pronta y espontánea.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.