Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Noviembre de 2005
Medicina

Una toxina contra el dolor

Un analgésico aprobado recientemente, versión sintética de una toxina de caracol, se ha convertido en uno de los primeros fármacos de origen marino.

LUCY READING-IKKANDA

En síntesis

A finales de 2004, la Agencia Federal de Fármacos y Alimentos de EE.UU. aprobó el primer analgésico que llegaba directamente de los ensayos con animales a los pacientes.

El fármaco, de nombre comercial Prialt, es la versión sintética de un compuesto producido por Conus magus, un molusco que habita en los océanos Indico y Pacífico.

El veneno del cono contiene una sustancia que alivia el dolor en los humanos: un omega-conopéptido. Este se obtiene por síntesis y constituye la base de la ziconotida, principio activo del analgésico Prialt.

En diciembre de 2004, la Adminstración de Alimentos y Medicamentos (la estadounidense FDA) aprobó dos nuevos fármacos destinados al tratamiento de una forma de dolor que a menudo se muestra refractaria a los antiinflamatorios y a los opiáceos, es decir, a los dos tipos de analgésicos dominantes. (El dolor suele tratarse aún con opiáceos, sustancias de más de 2000 años de antigüedad, y compuestos afines a la aspirina, que cuenta ya con casi dos siglos de edad.)

Con frecuencia, para paliar el dolor se recetan fármacos que, en su origen, fueron aprobados para otras indicaciones. El 31 de diciembre de 2004, el medicamento Lyrica (pregabalina) de la farmacéutica Pfizer recibió el visto bueno de la FDA para tratar el dolor neuropático provocado por lesiones nerviosas derivadas de diabetes y herpes. En ocasiones, medicamentos anticonvulsivos (clase a la que pertenece Lyrica) se han utilizado con fines paliativos sin aprobación reglamentaria. En 2004, Pfizer aceptó pagar 430 millones de dólares en concepto de reclamaciones civiles y penales porque su división Warner-Lambert había promocionado de forma ilegal un antiepiléptico, el Neurontin, para el tratamiento de dolores neuropáticos y otros fines no autorizados, antes que Pfizer la adquiriese en el año 2000.

El otro de tales analgésicos que la FDA aprobó en diciembre de 2004 difiere por entero de Lyrica. Prialt (nombre comercial de la ziconotida), fabricado por Elan, requiere que una bomba —implantada o externa— envíe el fármaco, a través de un catéter, hasta el líquido raquídeo (técnica reservada al suministro de morfina a enfermos de sida o de cáncer en estado crítico). En la opinión de neurólogos y farmacólogos, Prialt es, con mucho, el más interesante de los dos. Nos hallamos ante el primer fármaco analgésico que ha llegado directamente de los ensayos con animales a los pacientes, señala Allan I. Basbaum, profesor de anatomía de la Universidad de California en San Francisco.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.