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1 de Noviembre de 2010
Percepción

Espejito, espejito...

Algunas reflexiones sobre la conocida, pero enigmática, naturaleza del espejo.

Jason Lee

En síntesis

Las neuronas espejo nos permiten adoptar el punto de vista de otra persona. También intervienen en la consciencia de uno mismo.

En el síndrome del miembro fantasma, las personas amputadas siguen sintiendo el miembro mutilado. Mediante la caja-espejo puede aliviarse la sensación de dolor.

También en los pacientes de ictus se ha detectado una cierta recuperación funcional a partir de la realimentación visual.

Los espejos resultan fascinantes. Una fascinación peculiar que seguramente procede de cuando una de nuestras primeras antepasadas homínidas se vio reflejada en un charco y observó una misteriosa correlación entre sus propios movimientos musculares "percibidos internamente" y la realimentación que recibía de los ojos. Más misteriosa todavía "y tal vez no del todo incorrelada" es la facultad de "reflexionar" sobre nosotros mismos, siendo como somos los primeros primates introspectivos. Una capacidad manifiesta bajo formas muy dispares: desde la del Narciso mitológico, al verse reflejado en un lago, hasta la invención de la realidad virtual debida a Jaron Lanier, uno de los pioneros de Internet, capaz de llevarnos al exterior de nuestro cuerpo.

Curiosamente, se ha descubierto una categoría nueva de células cerebrales, llamadas "neuronas espejo", que nos permiten "adoptar el punto de vista de otro", tanto en sentido literal como metafórico ("Veo a qué te refieres", decimos). Es posible que tales neuronas permitan incluso que nos examinemos desde el distanciado punto de vista de los demás, por ello adquirimos "conciencia de uno mismo", de lo que hacemos, de cómo vestimos e, incluso, de quiénes somos. Es como si el cerebro estuviera atisbando en un espejo interior.

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