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1 de Julio de 2011
Percepción visual

Imágenes en tres dimensiones

La creciente producción de largometrajes en 3D saca provecho del procedimiento que utiliza el cerebro para construir una imagen en relieve de los objetos. La diferencia de puntos de vista que llegan de cada ojo al encéfalo permiten tal ilusión.

CORTESÍA DE PANASONIC

En síntesis

Un primer intento de llevar el efecto tridimensional al cine consistió en la superposición de dos imágenes de distinto color: los anaglifos.

La microelectrofisiología ha revelado que el curso de los dos nervios ópticos a través del cerebro son la clave de la visión tridimensional humana.

Las neuronas del cerebro analizan la disparidad entre las dos imágenes captadas por cada ojo y crean la imagen en tres dimensiones.

Avatar, la película de James Cameron, ha batido los récords de taquilla de la historia del cine. El fenómeno se ha extendido como una mancha de aceite y la industria del celuloide ha tomado buena nota: multitud de filmes se ruedan ya en relieve. También el Salón de la Electrónica en Las Vegas en enero de 2010 fue escenario de optimismo tras la crisis del año anterior gracias al renacer de la visión en tres dimensiones, el «3D».

Se trata del desenlace de una larga historia. Uno de los primeros intentos de llevar el 3D a la gran pantalla recuerdo que fue con la película La extraña criatura del lago Negro. ¡Todo un acontecimiento! Junto a la entrada, el espectador recibía unas gafas con un cristal rojo y otro cian (azul verdoso), las cuales debían producir un efecto de visión tridimensional. Dicha sensación, no obstante, no se apreciaba extraordinaria ni perduraba durante toda la película; además, el efecto de profundidad iba en detrimento de la calidad del color de las imágenes. ¿Por qué? Para comprenderlo, lo mejor es repasar los mecanismos de la percepción visual.

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