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1 de Septiembre de 2013
VISIÓN

Las claves de los movimientos sacádicos

Movemos los ojos hasta tres veces por segundo. Sin embargo, el mundo se nos aparece completamente quieto y estable. Un ingenioso mecanismo del cerebro se encarga de ello.

FOTOLIA / JEREMIAS MÜNCH

En síntesis

Mientras nuestros ojos se desplazan con rapidez, una imagen del mundo se mueve deprisa sobre la retina.

Con el fin de evitar las imágenes borrosas, el cerebro suprime la información visual durante el movimiento sacádico de los ojos; incluso desde un poco antes.

Las lagunas perceptivas que se producen se «rellenan» con impresiones sensoriales posteriores. De esta manera, el entorno nos aparece estable y continuo.

Numerosos profesores de biología se arman con una videocámara para ilustrar a sus alumnos en el funcionamiento del ojo humano. Al igual que nuestro órgano visual, el dispositivo de reproducción posee una lente para focalizar. La imagen del entorno que capta se refleja de forma invertida sobre unos sensores fotosensibles, los cuales —indicaría el docente a sus oyentes— se corresponden con las células sensoriales de nuestra retina. Un diafragma (en el ojo, el iris) regula el caudal de luz. Mas, atención, la comparación entre el ojo humano y la cámara de vídeo se tambalea en un punto: si movemos esta última de forma brusca y rápida, tal y como desplazamos las personas nuestra mirada, apenas reconoceríamos nada de las imágenes filmadas, salvo, en todo caso, escenas movidas y borrosas. En cambio, nuestra vista nos transmite un entorno nítido y estable. ¿Cómo es posible?

Valga un simple experimento para resolver el misterio. Siga el lector los siguientes pasos: colóquese frente a un espejo y fije la mirada en uno de sus ojos, ahora en el otro; siga alternando su vista durante un rato más. Observe en todo momento su pupila, advierta cómo se mueve. De inmediato se percatará de que, por mucho que se esfuerce, la encomienda le resulta imposible: no es capaz de ver su propio ojo en movimiento. En cambio, si solicita a una persona que mire por encima de su hombro mientras usted intenta el ejercicio, esta le confirmará que puede seguir sin problemas los desplazamientos oculares rápidos (movimientos sacádicos) de sus ojos.

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