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1 de Julio de 2011
Trastornos del sueño

Ahuyentar las pesadillas

Los ensueños angustiosos no son solo cosa de niños: un cinco por ciento de las personas adultas también sufre miedos nocturnos. Existen formas sencillas y eficaces para deshacerse de ellos.

© fotolia / Stephen VanHorn (bosque); © fotolia / olly (mujer)

En síntesis

Las pesadillas ocurren durante el sueño REM, en la segunda mitad de la noche. Al despertar justo después, las imágenes siguen contemplándose.

Ciertos rasgos de personalidad, los trastornos psíquicos, los traumas y una determinada predisposición genética aumentan la probabilidad de sufrir ensoñaciones angustiosas.

La exposición en imaginación puede ayudar a librarse de las imágenes nocturnas atemorizantes.

Casi todas las personas saben de pesadillas. Entre el 70 y el 90 por ciento de los adultos jóvenes recuerda que, en su infancia, experimentó miedo algunas noches a causa de un ensueño angustioso. De hecho, es entre los seis y los diez años cuando los fantasmas nocturnos se erigen en una plaga, pero con el tiempo su frecuencia disminuye. No obstante, los adultos también sufren pesadillas nocturnas: cerca del cinco por ciento de los adultos encuestados refiere sueños recurrentes que les deterioran el descanso.

Los sentimientos negativos que desencadenan las fantasías nocturnas causan agitación en la persona, la cual se despierta empapada en sudor. Por lo general es una sensación de miedo la que provoca el sobresalto a medianoche, pero también otras sensaciones intensas como la ira, la tristeza, la frustración, el asco o la vergüenza pueden originar un despertar repentino.

Muchos niños sueñan que alguien o algo les persigue. En un 50 por ciento de sus pesadillas deben huir o esconderse del perseguidor. En un 20 por ciento mueren en su ensoñación o sufren lesiones graves; otro 15 por ciento ve en el sueño cómo terceras personas son víctimas de agresiones, y en una de cada diez pesadillas, la persona que sueña se precipita al vacío.

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