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1 de Noviembre de 2010
Trastornos del sueño

Cuando los niños no pueden dormir

Muchos padres luchan con sus hijos a la hora de irse a dormir. ¿Falta de resolución paterna? No necesariamente. Según estudios recientes, las alteraciones del sueño infantiles pueden obedecer a causas diversas. Los expertos han abandonado las panaceas.

cortesia de thoma steinmann

En síntesis

Muchos caminos conducen a la meta: si los padres y su hijo ya han encontrado unas normas con las que todos están satisfechos, no deberían dudar.

Los problemas de sueño que persisten durante un tiempo considerable deben ser explorados por un pediatra, así como por un terapeuta especializado.

Los padres no deberían precipitarse con métodos que ignoran la protesta infantil; con tal actuación podría quedar enmascarada la causa de la alteración del sueño.

"¡Mamá, brazos!" suena en la oscuridad calmado, pero con determinación. La voz corresponde a mi hijo Noé, de dos años. Me tumbo junto a su camita con barandillas, sobre el colchón y callo valientemente. "¡Mamaaaá, brazos!" "No, mi pequeño, mamá ya no te toma en brazos, te quedas en la cama y duermes", susurro. ¿Qué ocurre hoy? ¡Ya hemos llevado a cabo un ritual para ir a dormir durante al menos tres cuartos de hora! Recoger, desvestirse, lavarse los dientes, achucharnos, leer el libro con fotos de animales y hemos cantado por lo menos diez canciones. Abajo, en el salón, los invitados se divierten sin mí. Son las diez y media. "¡Mamaaaaaaaá, brazos!".

En noches como ésta dudo sobre nuestra actitud de haber vigilado siempre la camita de Noé hasta que se quedaba dormido. No suele tardar mucho. Pero, como es natural, nos preguntamos una y otra vez cuándo deberíamos haber abandonado esa costumbre. Y sobre todo: ¿qué deberíamos hacer cuando nuestro pequeño, a veces después de horas, no se quiere dormir?

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