El enigma del bostezo

El motivo por el que los humanos y casi todos los vertebrados abrimos la boca de manera desmesurada cuando nos vence el cansancio constituye todavía un misterio..

THINKSTOCK / VIKTOR NEIMANIS

En síntesis

Todavía hoy, los científicos no coinciden en el sentido y la finalidad del hecho de bostezar.

Ninguna prueba demuestra que esta bocanada de aire permita que el cerebro se provea de más oxígeno o que se refrigere.

Según los conocimientos actuales, bostezar no produce ninguna función corporal; antes bien, constituye un signo social: de ahí su efecto contagioso.

Mi pareja se ha disgustado conmigo. Durante la cena, después de un largo día de trabajo, no pude contener un extenso y sonoro bostezo. Por supuesto, el motivo del gesto facial nada tenía que ver con la historia que me contaba en esos momentos. No obstante, las disculpas y explicaciones de poco sirvieron para retomar el ambiente distendido del inicio de la velada. Definitivamente, mi esposa estaba resentida.

En nuestra sociedad y, probablemente, en la mayoría de las culturas, un bostezo vigoroso se considera un acto descortés. Incluso el primer Congreso Internacional del Bostezo que se celebró en París en 2010 y reunió a un reducido grupo de médicos, neurocientíficos y psicólogos, provocó cierta risilla de incredulidad entre parte de la prensa internacional. Mas los científicos no se reunieron para desperezarse ni aburrirse; por el contrario, ahondaron en los resultados más novedosos sobre el controvertido tema.

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