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1 de Mayo de 2012
Psicología

Emoción y razón

¿Para qué sirven las emociones? ¿Consisten solo en la experiencia de procesos corporales o corresponden a valoraciones involuntarias?

© Dreamstime / Nicola Vernizzi

En síntesis

Para el filósofo ­William James, las emociones eran sentimientos que acompañaban a ciertos cambios corporales: no lloramos porque estemos tristes, sino que estamos tristes porque lloramos.

El cognitivismo se mostró contrario a la teoría de James. Según este enfoque, las emociones siempre presentan su referente: el miedo evalúa el peligro, la tristeza valora una pérdida.

La nueva teoría de las emociones busca reconciliar la hipótesis de las sensaciones y el cognitivismo: las emociones no se reducen ni a sentimientos ni a juicios de valor.

Las emociones celebran desde hace tiempo un renacimiento científico, tanto en la filosofía como en otras disciplinas: desde la neurociencia pasando por la psicología, hasta las ciencias económicas y las sociales. El filósofo Ronald de Sousa considera que una razón central de tal interés radica en «un narcisismo de la especie, una suerte de búsqueda infantil de una dignidad especial de la existencia humana». Según De Sousa, en una época en la que la competencia de las máquinas nos parece una amenaza, recordamos que no somos seres intelectuales puros. Nos distinguimos porque poseemos emociones; en cambio resulta discutible que puedan existir algún día máquinas emocionales. Como ya señala el título de una obra de este filósofo, The rationality of emotions («La racionalidad de las emociones»), ello no significa que deba abandonarse la autocomprensión clásica como animal rationale. También como seres emocionales, los humanos deben caracterizarse por su razón. En consecuencia, las emociones son hoy consideradas racionales. Sin embargo, ¿qué conocimiento novedoso aporta tal afirmación? ¿No se delegan de esta manera las emociones al sentido común?

En los años sesenta y setenta del siglo xx, tal objeción resultaba legítima. Por entonces competían las supuestamente novedosas teorías cognitivas de las emociones con las teorías de la emoción. En ese sentido, el filósofo estadounidense William James (1842-1910) defendía las emociones concebidas como puros sentimientos, meras experiencias subjetivas (sensaciones) de una cualidad e intensidad determinada. Suponga que el miedo se apodera de usted al ver cómo una víbora se enrosca de repente entre sus pies mientras pasea por el bosque. James redujo esa emoción a la conciencia de cambios corporales determinados (taquicardia o temblor en las rodillas) que la percepción de peligros —ya estén presentes, ya supuestos— provoca de manera automática. Sin embargo, tal percepción no forma parte del miedo en sí mismo, sino que la emoción se produce como consecuencia de la percepción y de las reacciones originadas por ella.

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