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1 de Enero de 2016
Neurología

Pérdida y recuperación de la consciencia

El estudio de cómo la consciencia se interrumpe durante los ataques epilépticos proporciona claves para entender su funcionamiento en el cerebro.

La electroencefalografía densitométrica, técnica que permite registrar de forma no invasiva la actividad cerebral mediante electrodos, se ha utilizado para investigar el origen neuronal de las convulsiones epilépticas y, con ello, de la consciencia. [ISTOCK/FOTOGRAFIXX]

En síntesis

Las pérdidas de consciencia durante las crisis convulsivas en la epilepsia ofrecen claves para entender los mecanismos neuronales de la consciencia.

Las investigaciones señalan que las redes corticolímbicas del cerebro son necesarias para que seamos conscientes del contexto en el que vivimos.

En el control voluntario de la consciencia, en cambio, intervienen los circuitos neuronales frontotalámicos, según revelan las crisis de ausencia de pacientes ­epilépticos.

Cada segundo, nuestro cerebro recibe estímulos del mundo que nos rodea y nos proporciona la sensación de darnos cuenta de lo que estamos haciendo y de lo que acabamos de realizar. Aunque el mecanismo de este proceso cerebral no es fácil de entender, el estudio de sus fallos —como ocurre en la pérdida de consciencia durante los ataques epilépticos— nos ayuda a entenderlo. Avances en la cartografía de las alteraciones que tienen lugar durante los ataques epilépticos nos permiten relacionar las interrupciones de consciencia que ocurren en ellos con las interferencias que provocan en determinadas redes neurológicas.

La pérdida de la memoria en curso que interrumpe la continuidad de la consciencia se presenta cuando las convulsiones alcanzan las vías corticolímbicas cerebrales. Estas suspensiones provocadas por las convulsiones límbicas sugieren que la memoria actual, la cual nos permite usar el conocimiento del pasado inmediato y anticipar el futuro inmediato, constituye un componente de la consciencia. Dicho de otro modo, se trata de una pieza necesaria para mantenernos conscientes.

El control voluntario de la consciencia se ve interrumpido en las denominadas crisis de ausencias, en las que la convulsión se extiende por los circuitos frontotalámicos. Ello sugiere que el control voluntario de las intenciones constituye, asimismo, un componente integral de la consciencia. Este se encuentra íntimamente relacionado con la atención selectiva, aunque es distinto a ella: en la atención selectiva, algunos contenidos de la consciencia se hallan «focalizados», mientras que otros desaparecen de su escenario. El control de la intencionalidad , por su parte, permite a la consciencia coordinar los recursos mentales y proporciona la sensación de ejercer un papel activo en las experiencias personales.

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