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Una mirada al interior

Todo individuo posee una imagen de sí mismo estable y difícil de modificar. ¿De qué sirve tener un yo? Entre otras cosas, nos posibilita el control de los sentimientos y las acciones.

GEHIRN & GEIST / MEGANIM (fotocomposición); © FOTOLIA / DANIEL DASH (retrato)

En síntesis

Todas las personas poseemos una consciencia para procesos internos, como los pensamientos, los sentimientos o los recuerdos. Estos se perciben estables y propios, excepto cuando se padecen ciertos trastornos psíquicos.

Numerosas áreas cerebrales que presentan alguna relación con la consciencia del yo se encuentran en la línea media cortical de ambos hemisferios.

La percepción de sí mismo posibilita el control de las emociones y de los actos impulsivos. También se puede entrenar.

La señora K. se pregunta quién es en realidad. Desde hace meses, esta mujer de 37 años se siente extraña. A menudo le parece encontrarse al lado de sí misma. Su familia, su profesión y su vida entera carecen de sentido. La señora K. discurre mucho y padece angustia. En ocasiones le sobrevienen ataques de cólera, sin motivo alguno, hacia sus hijos; acto seguido se recrimina haber perdido el control. Piensa en suicidarse.

El señor M. se cree la persona escogida para salvar al mundo. Se considera alguien extraordinariamente dotado. Durante las noches se jacta de su capacidad para establecer un nuevo y grandioso orden mundial; presenta sus elucubraciones por escrito a varias editoriales para que las publiquen. A pesar de que tiene deudas contraídas, se compra un coche deportivo caro. El señor M. se siente tan bien y tan seguro de sí mismo como nunca antes se había sentido.

Ambos casos son solo dos ejemplos de lo que puede suceder cuando se altera la percepción del «sí mismo». Los trastornos psíquicos como los que padecen la señora K. y el señor M. (depresión y manía, respectivamente) distorsionan la noción que tienen de sí mismos, cuando la percepción realista del sí mismo resulta esencial para una psique sana. A pesar de que a menudo puede resultar difícil comprender el propio yo, todos tenemos una idea intuitiva de quiénes somos.

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