Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Marzo de 2010
Percepción

Ver es creer

Póngase a prueba para aprender lo que las sombras nos revelan sobre el cerebro.

© ISTOCKPHOTO / Ewen Cameron

La imagen visual es intrínsecamente ambigua: la de una persona en la retina sería del mismo tamaño, ya se tratase de un enano visto desde cerca como de un gigante a mayor distancia. La percepción consiste, en parte, en la aplicación de ciertas hipótesis concernientes al mundo con el fin de resolver este tipo de ambigüedades. Ello da ocasión a utilizar las ilusiones para traer a primer plano las reglas e hipótesis que el cerebro contiene y aplica. En este artículo nos ocuparemos de ilusiones debidas al sombreado.

En a, los discos son ambiguos: podemos imaginar que los de la hilera superior corresponden a esferas convexas, o "huevos", iluminados desde la derecha, y que los de la hilera inferior son alvéolos, concavidades. Pero podemos también concebir estos discos a la inversa, pues trasladando mentalmente la fuente luminosa de la derecha a la izquierda resulta fácil conseguir que alvéolos y huevos truequen sus papeles. Esta observación revela que los centros visuales del cerebro cuentan con una presunción implícita, a saber, que toda la imagen se halla iluminada por un solo punto de luz, una hipótesis razonable, pues hemos evolucionado en un planeta que tiene un único sol.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.