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«Nuestros genes buscan el entorno más conveniente»

Frank M. Spinath, de la Universidad de Saarbrücken, es uno de los genetistas conductuales más destacados en Alemania. Afirma que gran parte de las capacidades intelectuales son innatas, aunque no determinantes.

Frank M. Spinath es profesor de psicología diferencial y diagnosis psicológica en la Universidad del Sarre en Saarbrücken. Tras cursar sus estudios en psicología y el doctorado en la Universidad de Bielefeld trabajó en el King's College de Londres bajo la dirección de Robert Plomin, experto en la investigación con gemelos. [FLORIAN MERDES]

Profesor Spinath, ¿se hereda la inteligencia?
No cabe duda de que la inteligencia, en gran medida, se hereda. De todos modos, debe aclararse esta afirmación, ya que, en los últimos años, un gran malentendido ha estado envenenando el debate sobre la parte heredada o adquirida de las capacidades cognitivas. Heredable a menudo se equipara con inalterable o predestinado. Así, muchas personas entienden bajo el concepto de influencia genética que los genes se ocupan de que una característica personal determinada no pueda cambiar, independientemente de las experiencias de cada uno a lo largo de la vida. Esto carece de sentido.

Entonces, ¿qué significa la herencia cuando hablamos de inteligencia?
La herencia describe la participación de los factores genéticos en las diferencias entre personas. En la investigación de genética y ambiente no nos centramos en características individuales de la inteligencia, sino que examinamos las diferencias de numerosos individuos. Resulta muy distinto analizar la variabilidad de los valores del cociente intelectual de muchos individuos a preguntarse si un cociente intelectual se debe a las experiencias vitales o a un factor genético. Esto último no puede investigarse de manera sistemática. La ciencia no avala la idea de que los genes establezcan el destino de nuestra capacidad intelectual. Hoy en día sabemos que la herencia y el ambiente cooperan en múltiples aspectos. Los genes, según las condiciones de vida, se activan o desactivan; a su vez, las características heredadas influyen en determinadas condiciones del entorno. Este entramado es indisoluble.

¿A qué se refiere cuando afirma que nuestro genoma influye en el entorno?
Tomemos como ejemplo a un bebé que, debido a una variante genética específica, reacciona con ímpetu a los estímulos externos. Ríe y se muestra alegre en cuanto alguien se dirige a él. De manera análoga, los adultos buscamos el contacto con un niño de estas características antes que con uno callado y absorto en sí mismo. Los estímulos sociales aumentan las posibilidades de que el pequeño interaccione con el ambiente de forma intensa y, de esta manera, reciba nuevos estímulos a lo largo de su desarrollo. En cierto modo, nuestros genes escogen el entorno que más les conviene.

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