Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Cuadernos MyC
  • Mayo/Agosto 2018Nº 20

Didáctica

Bases cerebrales del aprendizaje

Para mejorar el aprendizaje escolar, neurólogos y pedagogos convergen en el nuevo dominio de la neurodidáctica.

Menear

Lo neuro está de moda. Neuroeconomía, neuroética, neuroteología, neurogermanística, neurohistoria y neurodidáctica. Los científicos se aprestan a explicar nuestras vivencias y conductas admitiendo su origen cerebral, no sólo en el sentido trivial de la palabra, según el cual todo pensamiento y toda actividad se apuntalan en el funcionamiento del cerebro, sino también en el sentido estricto de ser resultado genuino de la actividad cerebral y sus consecuencias. Es lógica la atención que se concede al funcionamiento del cerebro en este sentido. Importa conocer en qué circunstancias utilizamos el cerebro y cuándo rige, inconsciente, nuestra conducta.

Los nuevos medios de exploración y analíticos, sobre todo en el estudio de los procesos metabólicos y mecanismo de acción de los neurotransmisores y en las técnicas de imagen, han hecho posible en las dos últimas décadas descubrimientos que transforman nuestras ideas sobre el funcionamiento del cerebro. Entre estos descubrimientos mencionaremos:

  • El sistema límbico como valorador de informaciones y las actividades cerebrales que de ello se derivan. 
  • Las neuronas especulares como base del aprendizaje a partir de un modelo, amén de fundamento del concepto del cerebro como órgano social.
  • La abundancia de sinapsis neuronales durante los primeros años de vida y su posterior disminución cuando, mediante su estímulo y uso, quedan definitivamente fijadas. 
  • La estructuración de las funciones cerebrales de acuerdo con su uso y experiencia adquirida. 
  • La repercusión social (consideración, entrega o reconocimiento) como medio indispensable de supervivencia para los seres humanos y el juego de neuromoduladores estimuladores de la motivación (dopamina, opioides endógenos y oxitocina) en el sistema de recompensa autónomo de nuestro organismo.

Nuevos desafíos para la pedagogía

Como consecuencia de este desarrollo, los científicos, desde diversos puntos de vista, se ven obligados a hacer un nuevo análisis y una valoración de la conducta humana. Por ejemplo, un conductor que provoca un accidente y, en un estado de estrés y miedo, se da a la fuga. ¿Comete una acción equiparable, desde el punto de vista moral y penal, a la de quien comete un atraco planeado? Un alumno cuyo cerebro, debido a las condiciones de estrés, no puede rendir lo suficiente, ¿puede ser penalizado en su fracaso escolar, comprometiendo de este modo su futuro?

Está demostrado que los agentes de nuestro sistema de motivación son las experiencias positivas en las relaciones y los lazos afectivos: recibir atenciones y reconocimientos, elogios y protección. Se sabe que la disposición al buen rendimiento y al éxito depende de la confianza y las esperanzas depositadas en conseguirlo. En contraposición, comprobamos que los planes escolares y los sistemas de enseñanza, con sus experiencias de fracaso y desánimo, generan temor en vez de estimular la creatividad y la autonomía.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados